COMO PIENSO
miércoles, 29 de abril de 2026
Contra las rubias de bote
Por ello, os prevengo contra las rubias de bote y os aconsejo que os prendáis, como yo, de una buena morena de las de toda la vida. Una morena va por ahí diciendo que es como es, y la tomas o la dejas, pero sabiendo lo que tienes entre manos. Ser morena y llevarlo con desenvoltura es como ir por la vida diciendo «menuda soy yo». Las rubias de bote no pueden sino ser simuladas y descontentadizas, una persona llana y sincera difícilmente puede casar con un espíritu que propende al disfraz y la tintura. ¿Rubias? No, gracias.
martes, 28 de abril de 2026
A favor de las rubias de bote (qué remedio...)
Reconozco que me equivoqué, no debí hablar contra las rubias de bote, al fin y al cabo qué hacen ellas sino contribuir a alegrarnos la vida, a darle mayor color al entorno, a dotar de variedad las relaciones. Sí, hoy, dolido y arrepentido por mi relación apresurada, por mi liviano sopesar de algunas circunstancias, se ha hecho la luz en mí, y veo con claridad. Reniego de mis palabras de ayer, y pues rectificar es de sabios, pero sobre todo es de equivocados, yo rectifico. Si desde tiempos inmemoriales se loa a las rubias es, sin duda, porque su contribución a mejorar la estética femenina es portentosa. Esas cascadas de pelo dorado, esas melenas de cerveza o miel, esas trigueñas, esas impactantes rubias platino jolivudenses, esas peligrosas pelirrojas, qué mosaico de cabellos coloridos. ¿No pintamos las paredes? ¿No nos vestimos de prendas vistosas, alegres y nos enjoyamos? ¿Pues por qué ha de ser dañino ni ha de denotar poquedad de carácter algo tan inocente como teñirse el pelo? Antes bien, el marido no sólo no ha de desconfiar de su esposa porque esta se tiña, no, sino que ha de agradecerle que se arregle y engalane, y que esté pendiente del cuido de su aspecto. Las rubias de bote deberían estar subvencionadas por el estado, es más, creo que en Francia, que cuidan mucho esto de la promoción de sus tópicos patrios (la mujer, la cocina, el tour, el europeismo) los botes de teñir rubias gozan de una exención de impuestos, por eso han inventado expresiones como «connaisseur», «bon vivant» o «voyeur» para distintas calidades gustativas. Además, en España, país de bajitos y morenos, debería potenciarse muy especialmente lo rubio para salirnos de la rutina visual. Qué voy a decir yo sin tirar piedras a mi tejado, cuando tengo el pelo de la cabeza castaño, la barba entrecana y el bigote rubio. Si, voto a favor de la rubia de bote, de la platinada de bote, de la pelirroja de bote, de la morada de bote si fuera necesario, qué mejor marco para una belleza femenina que aquel color de cabello que mejor le cuadre. ¿Por qué limitarse al mismo monotono color de pelo toda la vida? ¡Si hasta han sacado lentillas de colores para variar el de los ojos, y hete aquí que unos ojos pardos trasmutan en garzos o glaucos por obra y gracia de la cosmética. Rubias, vengan rubias, con sus botes de tinte rubio en la mano, y sus ganas de agradar a la sociedad y hacerla más amable y llevadera.
miércoles, 15 de abril de 2026
Estamos locos
Estamos locos,
locos locos,
los que buscamos el camino de los pájaros,
los que encontramos azules en el bosque,
carmín en la mejilla,
salimos en lo oscuro a mirar
las que nos faltan en lo alto,
y ya no brillan.
Estamos locos
porque volvemos a ver cada mañana
la alegría a la mesa, con café,
porque silbamos,
porque bajamos alegres escaleras
y de charcos alegres salpicamos,
creciendo en las llagas de la acera,
la tenaz victoria de lo verde.
Qué locos estamos que no vemos
la paja en ojo ajeno,
la lágrima en el propio.
Qué locos, que tenemos
perrito que nos ladre,
que llevamos limosna y caramelos,
que besamos a pares,
que abrazamos a cientos
Estamos locos,
locos de desatar
que sólo queremos
ser locos sin la cuerda,
sensatamente locos
antes que insensatos cuerdos.
T.G. ©