La señora Nati estaba muy bien conservada, vamos, lo decía todo el mundo en el barrio, las mujeres con evidente envidia y un cierto retintín, como preguntándose qué pacto tendría hecho con el diablo, y los hombres relamiéndose. Porque la Nati andaba por los cincuenta y. Cincuenta y, son muchos años para andar suscitando miradas rijosas y/o celosas, eh. La señora Nati era viuda, viuda viudísima, casi nadie recordaba a su difunto ya, ella había entregado su vida al cuidado amoroso de sus hijas, cuatro, que salieron guapas unas, como ella, e inteligentes otras, como ella también, y que ya vivían todas su vida, casadas o con oficio. La última había dejado la casa materna hacía escasos meses y a Nati se le había caído la ídem encima. La casa. Nati, que siempre había sido muy leída, estaba empezando a dejarse una pasta en libros, y a chatear (¡huy!) con el mésenguer, pero eso sí: con sus hijas, que así no gastaban en teléfono y las veía con la camarita esa, que hay que ver lo que inventan. La señora Nati, hay que decirlo, tenía la farmacia del barrio «Castaño e Hijos, Farmacia, específicos, fórmulas magistrales», fundada por su padre, y que llevó con su hermano hasta que éste se estableció por su cuenta en otro barrio, y como era una mujer bastante desenvuelta y popular (y emprendedora y moderna), formaba parte de la junta directiva de la asociación de comerciantes del barrio, que fomentaba todo lo fomentable en ese reducido ámbito.
Lo que nadie, pero nadie, sabía, es que la señora Nati era una romántica. ¡Ay! Nati devoraba novelas con heroínas y amores turbulentos, se grababa todas las películas lacrimógenas que echaban por la tele, y hasta escribía malos ripios en una especie de diario que tenía, y que, por vergüenza, nunca iba a leer nadie. Además, con quién iba a hablar de sus inquietudes espirituales mientras expendía laxantes, píldoras del día después, lubricante vaginal y otras mercancías vergonzantes. Otra cosa que nadie sabía, y en la que, incluso ella, se negaba a pensar claramente o a planteársela sin tapujos propios, era que le tenía el ojo echado a un señor.
Concretamente a señor José Antonio, el lotero, hombre de posición acomodada, mayor, pero bien conservado
COMO PIENSO
viernes, 17 de julio de 2026
Amor en la segunda edad y media
domingo, 12 de julio de 2026
martes, 7 de julio de 2026
El ataque de las noticias zombis
Tomás Galindo - El ataque de las noticias zombis
Sufrimos, es verdad, el ataque de las noticias zombis, que nos rodean y nos sobrepasan, todo son noticias y más noticias, vivimos en una inundación de noticias que, además, no nos interesan en lo particular, quizá puede que nos interesen como hormiguero, pero como hormiguita con tu grano al hombro no. Y es que esto no ha sido siempre así, las noticias nos están cambiando, no es que nos informen, es que nos cambian. ¿Qué nos ha pasado?El hombre despertaba por la mañana y la noticia era el tiempo. Miraba por la ventana a ver cómo pintaba el día ¿hará frío o calor? ¿Lloverá? Del clima dependía mucho su vida y era un tema de conversación, y aun de polémica, cuando se juntaba con otros. Entonces los viejos tenían mucha importancia, la experiencia les ayudaba a prevenir los cambios o devenires del clima y eran los que aconsejaban el día de empezar la siega o de salir con las ovejas de viaje. El tiempo, noticia bomba era. Luego estaba lo de la vaca, si se habría preñao, esto era motivo de controversia y de inquisitoria vecinal; o lo de los franceses, los alemanes o los vecinos que sonaran ¿sería verdad que había una guerra con la Francia o que los fulanos estaba reñidos con los menganos? De eso seguramente se enteraría en tres o cuatro días por el tío Dimas, que había bajado a la capital a apalabrar lo del aceite y traería noticias. Nuestras guerras eran los de villarriba con villabajo que habían movido el mojón los muy hideputas y decían que la vaguada de la virgen siempre había sido suya. Noticia de interés general.
La mujer despertaba al orto (al orto español, no al argentino) y la noticia era el huevo. ¿Habría puesto la Margarita? Qué gallina más buena les había salido, hay que ver qué ponedora, ojalá alguna de las pollitas saliera a la madre. La noticia diaria, vamos. La madre, luego había que dar vuelta por la tumba de madre, que hoy hacía años de su muerte, Dios Nuestro Señor, la virgen de la vega y san roque la tengan en su seno, y había que limpiar la lápida y ponerle flores. Se pasaría a buscar a la Ginesica y se llevaría la azadica o la escardadera pequeña para limpiar la mala hierba. Y tenía que enterarse de si era verdad lo que decían de que había subido tantísmo, tantismo, la vara de tela ¡Jesús! y ella que tenía que comprar un corte de tela para hacerle a su Casildica una falda, a ver cómo se las apañaba. Ah, y la leche para los críos, mandaría al Pablico a que le diera la leche la Ginesica; a ver si se quedaba preñada de una vez la vaca, que una casa sin leche es como una casa sin el Sagrado Corazón de Jesús. Esto era básicamente en casa, en las casas ¡pero qué más noticias quieres!
La noticia era cosa de una vez al mes, en los pueblos grandes, y en las ciudades había más, quizá había una noticia a la semana. Luego, con los adelantos técnicos, empezó a haber noticias diarias... y hasta ahora.
La cuestión es ¿nos tienen que interesar todas? ¿Todo lo que pasa en el mundo requiere nuestra atención, nuestro vivo interés, nuestra actuación, nuestra toma de posición al respecto? Necesito que alguien me aclare esto, porque estoy en un sinvivir. Creo que soy mala persona, que soy malo, sí, malvado. ¿Salvo las ballenas? ¿Apadrino un niño? ¿Voy a la mani por lo de la cosa esa? ¿Qué digo si me preguntan por la huelga de los yoquésé? ¿Ha perdido España el partido de la copa esa? ¿Y por Palestina, eh, qué hago yo por Palestina? ¿Y por los migrantes? Antes eran emigrantes, pero ahora que todo es e- como e-mail, e-book, e-commerce no hay e-migrantes, sólo migrantes ¡qué hago yo por los migrantes, por el feminismo, por los gays. ¡Diosssssss!
Me levanto por la mañana y hay miles de noticias que requieren mi interés, mi posicionamiento. Luego me pedirán la firma para protestar por lo de la incineradora que nos quieren poner, o para remodelar el parque ¿firmo o no firmo? Vendrá a venderme lotería del Niño ese señor tan pesado de la asociación para no sé qué síndrome ¿cómo puedo no comprársela y seguir teniendo su estima? Porque lo peor no es que las noticias pasen a tu lado molestándote, no, es que te atacan, te invaden, te golpean, no se conforman con que las veas, oigas, leas, no, quieren respuesta y posicionamiento, quieren su feedback, quieren retroalimentarse... de tu sangre, las noticias son los vampiros de la atención.
Miles, miles de noticias, todas mirándome. ¡Ellas a mí, sí! ¡Estamos aquí: míranos! Somos los fantasmas del mundo moderno que te asaltamos desde los cuatro puntos cardinales con la política de USA, con la guerra de oriente medio, con la mafia rusa, con la intifada, con la vivienda precaria, con el tsunami, el monzón, el incendio forestal, con la corrupción política, con los jueces estrella.
¿Y todo tiene que importarme? ¿Es obligatorio que me importe todo lo que pasa en el mundo? Seré sincero: tanta responsabilidad excede mi capacidad de asimilación, de entendimiento y desde luego, de respuesta. Sin contar con que la mitad de los días me importa todo un pimiento, porque si, y ya se puede caer la torre de Pisa que me la suda y, claro, me siento tan mal, tan culpable... En serio ¿soy malo?
Hoy hace buen día aquí, esa es mi noticia de hoy, oye, no necesito más. No me contesto nada que me pregunten los periódicos, pero... si mi única pregunta es... ¿Y hoy que hago de comer...?
miércoles, 29 de abril de 2026
Contra las rubias de bote
Por ello, os prevengo contra las rubias de bote y os aconsejo que os prendáis, como yo, de una buena morena de las de toda la vida. Una morena va por ahí diciendo que es como es, y la tomas o la dejas, pero sabiendo lo que tienes entre manos. Ser morena y llevarlo con desenvoltura es como ir por la vida diciendo «menuda soy yo». Las rubias de bote no pueden sino ser simuladas y descontentadizas, una persona llana y sincera difícilmente puede casar con un espíritu que propende al disfraz y la tintura. ¿Rubias? No, gracias.
martes, 28 de abril de 2026
A favor de las rubias de bote (qué remedio...)
Reconozco que me equivoqué, no debí hablar contra las rubias de bote, al fin y al cabo qué hacen ellas sino contribuir a alegrarnos la vida, a darle mayor color al entorno, a dotar de variedad las relaciones. Sí, hoy, dolido y arrepentido por mi relación apresurada, por mi liviano sopesar de algunas circunstancias, se ha hecho la luz en mí, y veo con claridad. Reniego de mis palabras de ayer, y pues rectificar es de sabios, pero sobre todo es de equivocados, yo rectifico. Si desde tiempos inmemoriales se loa a las rubias es, sin duda, porque su contribución a mejorar la estética femenina es portentosa. Esas cascadas de pelo dorado, esas melenas de cerveza o miel, esas trigueñas, esas impactantes rubias platino jolivudenses, esas peligrosas pelirrojas, qué mosaico de cabellos coloridos. ¿No pintamos las paredes? ¿No nos vestimos de prendas vistosas, alegres y nos enjoyamos? ¿Pues por qué ha de ser dañino ni ha de denotar poquedad de carácter algo tan inocente como teñirse el pelo? Antes bien, el marido no sólo no ha de desconfiar de su esposa porque esta se tiña, no, sino que ha de agradecerle que se arregle y engalane, y que esté pendiente del cuido de su aspecto. Las rubias de bote deberían estar subvencionadas por el estado, es más, creo que en Francia, que cuidan mucho esto de la promoción de sus tópicos patrios (la mujer, la cocina, el tour, el europeismo) los botes de teñir rubias gozan de una exención de impuestos, por eso han inventado expresiones como «connaisseur», «bon vivant» o «voyeur» para distintas calidades gustativas. Además, en España, país de bajitos y morenos, debería potenciarse muy especialmente lo rubio para salirnos de la rutina visual. Qué voy a decir yo sin tirar piedras a mi tejado, cuando tengo el pelo de la cabeza castaño, la barba entrecana y el bigote rubio. Si, voto a favor de la rubia de bote, de la platinada de bote, de la pelirroja de bote, de la morada de bote si fuera necesario, qué mejor marco para una belleza femenina que aquel color de cabello que mejor le cuadre. ¿Por qué limitarse al mismo monotono color de pelo toda la vida? ¡Si hasta han sacado lentillas de colores para variar el de los ojos, y hete aquí que unos ojos pardos trasmutan en garzos o glaucos por obra y gracia de la cosmética. Rubias, vengan rubias, con sus botes de tinte rubio en la mano, y sus ganas de agradar a la sociedad y hacerla más amable y llevadera.
miércoles, 15 de abril de 2026
Estamos locos
Estamos locos,
locos locos,
los que buscamos el camino de los pájaros,
los que encontramos azules en el bosque,
carmín en la mejilla,
salimos en lo oscuro a mirar
las que nos faltan en lo alto,
y ya no brillan.
Estamos locos
porque volvemos a ver cada mañana
la alegría a la mesa, con café,
porque silbamos,
porque bajamos alegres escaleras
y de charcos alegres salpicamos,
creciendo en las llagas de la acera,
la tenaz victoria de lo verde.
Qué locos estamos que no vemos
la paja en ojo ajeno,
la lágrima en el propio.
Qué locos, que tenemos
perrito que nos ladre,
que llevamos limosna y caramelos,
que besamos a pares,
que abrazamos a cientos
Estamos locos,
locos de desatar
que sólo queremos
ser locos sin la cuerda,
sensatamente locos
antes que insensatos cuerdos.
T.G. ©