Estamos locos,
locos locos,
los que buscamos el camino de los pájaros,
los que encontramos azules en el bosque,
carmín en la mejilla,
salimos en lo oscuro a mirar
las que nos faltan en lo alto,
y ya no brillan.
Estamos locos
porque volvemos a ver cada mañana
la alegría a la mesa, con café,
porque silbamos,
porque bajamos alegres escaleras
y de charcos alegres salpicamos,
creciendo en las llagas de la acera,
la tenaz victoria de lo verde.
Qué locos estamos que no vemos
la paja en ojo ajeno,
la lágrima en el propio.
Qué locos, que tenemos
perrito que nos ladre,
que llevamos limosna y caramelos,
que besamos a pares,
que abrazamos a cientos
Estamos locos,
locos de desatar
que sólo queremos
ser locos sin la cuerda,
sensatamente locos
antes que insensatos cuerdos.
T.G. ©
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