martes, 7 de abril de 2026
sábado, 5 de marzo de 2022
En la vena
méteteme en la vena vida mía
y seguiré tus sendas interiores
mezclándome arrobado con tu plasma
para besarte hígado y riñones
viajar con el vaivén de tus latidos
contemplar la raíz de tus cabellos
fundirme con tus jugos digestivos
y que me atrape al fin tu duodeno
iré de tus talones a tu nuca
desde tu brazo izquierdo hasta el derecho
parándome moroso por tus muslos
dejándome amasar entre tus dedos
quiero ver por dentro de tus ojos
oír cómo te cruje cada hueso
buscar en tus humores y fluídos
para poder bañarme entre tus huecos
buscar entre tus pliegues corticales
algo que hable de ti algún recuerdo
grabar en tus neuronas y meninges
un corazón que diga que te quiero
ir a tomar el sol en tu epidermis
surcar tu corazón en el silencio
emocionado de que es tu corazón
de que es tu corazón inmenso
atravesar la carótida la cava
aorta yugular y luego
aventurarme en los pequeños capilares
que encienden el rubor de nuestros besos
perderme sí y no buscarme
en lo más femenino de tu seno
andarme de puntillas tus ovarios
abandonarme a lo suave de tu útero
respirar el aire en tus pulmones
vibrar en los bronquios con tu viento
beber en tus glándulas lacrimales
columpiarme en tu suave pestañeo
que de tan junto a ti que quiero estar
quiero meterme en tu cuerpo
abandonar este mundo
que tú seas mi universo
y formar parte de ti
viviéndoteme por dentro
y cuando te mueras yo
no te dejaré que luego
seré el gusano que empiece
a comerte por el sexo
Tomás Galindo ®
viernes, 21 de mayo de 2021
jueves, 5 de noviembre de 2020
miércoles, 22 de abril de 2020
Invento de día
Así me invente yo un día sobre todos,
un día que antes de amanecido ya tercamente brille,
un día capaz de abrir las puertas y, saliendo,
riegue las calles y corra las cortinas.
Un día miércoles que huela a buen domingo,
a feriado con banda y farolillos,
un día tonto para matar el tiempo
con amigos, con cháchara, de paseo,
que me cante el agua bajo el puente
y la chicharra bajo los geranios
y cuando mire al cielo, pajarillos
escriban amor allá en lo alto
y llevando del brazo a la más bella.
Así me invente un día que me huela
a buñuelo y limón, hierba cortada,
a ti cuando despiertas,
a después de la lluvia junto al río.
Un día colosal con un letrero
que señale el camino luminoso
por donde van los niños correteando
con los ojos enormes y redondos
y el corazón tocando sus tambores.
Un día de campanas y mugidos,
de gallos sin reloj a media tarde,
de mujeres cantando en la azotea
y de chiquillo que reclama teta.
Un día inventaré que sea redondo
como un mundo sin espinas,
donde manden los ceros a la izquierda
y levanten estatuas a los sueños.
T.G.
viernes, 27 de marzo de 2020
Yo sólo quiero morirme
-¡Yo sólo quiero morirme!
-Que sí, padre, que ya lo sé, que todos los días estamos con la misma martingala.
-Qué martingala ni qué niño muerto, así descanso ya de una puta vez, y vosotros también.
-Ande, ande, no diga tonterías.
-Quince años, quince, llevo queriendo morirme, desde que se..
-…desde que se murió madre, que sí, que ya lo sé, que me lo dice cada día ¡no lo he de saber!
-Pues eso quiero, morirme de una vez y dejar ya de sufrir.
-¡Pero qué va a sufrir, si mejor que vive…!
-¡Vivir! ¿A esto llamas vivir, a pasarme el día sentado viendo la tele o mirando por la ventana, que ni a mear puedo ir yo solo
-Sí que puede, sí, ande, deje de quejarse y estese quieto, que así no le puedo peinar.
-Como un muñeco, eso soy, como un muñeco, que me tienen que afeitar y peinar ¿ves como no puedo tener ganas más que de morirme, hijica?
-¡Mira, al menos los muñecos se dejan hacer!
-Si esto no es vida, hijica, si yo sólo quiero morirme, pero de verdad, de una puta vez.
-Usté lo que tiene que hacer es cenarse su yogur y a la cama ¡ea! que ya está bien guapo con su pijama y sus pelos bien peinados.
-Ni cenar como dios manda puedo ya… un puto yogur.
-Venga, cómaselo y deje de gruñir, que cada día es más cascarrabias.
-Y cómo no he de protestar si aquí estoy padeciendo en vez de morirme.
-¡Ay, qué cansino está!
-¡Y esto qué es! ¡Si este yogur está caducao! ¡Pero cómo me das un yogur caducao! ¡Mecagüen dios! ¿Pero tú qué quieres, que me ponga malo? ¡Hostia!
jueves, 5 de marzo de 2020
¿Qué opinas del amor?
¿Qué opinas del amor?
Que hace mucho ruido.
Llanto y risa,
suspiros y latidos que resuenan en el silencio,
sonidos como de lucha, y de lucha,
ayes, jadeos, quejidos, oh dios mío,
síes, noes, murmullos y gritos,
rezos y juramentos,
canciones, cláxones, chirridos de frenazo,
puertas que se abren y se cierran,
cremalleras que suben y que bajan,
camas cantarinas, despertadores criminales,
y el chorrito de orina con música ajena.
¿Qué opinas del amor?
Que no sabe orientarse.
Parece que va, parece que viene,
parece que ahora se para, y se para,
pero de nuevo camina.
Ahora se acerca a ti y tú no quieres chocar,
ahora se aleja y tú lo persigues.
Nunca tiene la distancia justa el amor,
siempre está demasiado lejos
o te invade. No sabe el término medio.
Incluso en ocasiones consigue
ser un volumen dentro de otro volumen
¡desmiente las propiedades de la materia!
La lejanía, la cercanía,
son como zumbidos de moscas para el amor.
¿Qué opinas del amor?
Que es desatinado.
Empareja a polos opuestos,
el de ciencias con la de letras,
el gordo y la flaca, el alto y la baja,
el cojo y la bailarina.
Maneja un extraño concepto de la belleza
que emborracha y cualquiera
puede ser visto como el David de Miguelangel
o el nacimiento de Venus.
Va a tientas por la vida de los demás,
se guía por el tacto y por las pieles,
no es objetivo, más bien una ruleta
a la que se jugara sin querer.
…Lo pintan ciego.
¿Qué opinas del amor?
Que no tiene reloj. Ni calendario.
Ni noción del tiempo tiene.
¿Es que no sabe que no debe enamorar a los niños?
Que las almas tiernas no soportan
ese extraño ataque, esa guerra interior,
esa sorpresa aterradora, zozobrante,
ese primer daño del corazón.
No sabe, tampoco,
la relatividad del tiempo en el espacio
de un abrazo, apenas nada,
de un no, casi infinito.
No tiene hoy ni mañana ni luego,
vive en un ahora insoportable
donde pretérito y futuro duelen
aunque no existan o quizá por eso.
No sabe que a cierta edad
las almas acartonadas, secas,
se rasgan y quiebran
con la humedad de una lágrima.
¿Qué opinas del amor?
Que desplaza el interés propio.
De repente el natural egoísmo es otrismo,
descuidas tu interés y sobrevives
apenas por servir a otro.
Y pasas a vivir por cuenta ajena,
te duele lo que no te duele,
te gusta lo que no,
te asusta lo que tú afrontarías serenamente,
no puedes alegrarte si no ves su sonrisa,
y te entristece si no la ves.
Pasas sed teniendo agua
y frío teniendo abrigo.
Te importa lo que te tenía sin cuidado
y tú te importas menos, poco, casi nada.
¿Qué opinas del amor?
Que no tiene buenas costumbres.
Trasnocha mucho, no duerme siestas,
no se alimenta bien, y bebe,
pica un poco aquí y allá,
nunca sabes a quién traerá a cenar,
un viejo amante, amigos desahogados,
parientes impertinentes, mascotas,
camaradas ebrios.
Le gusta jugar a la lotería,
follar sin condón,
exceder la velocidad permitida,
pisar el césped,
con la espalda, con tu espalda, con su espalda.
Se va sin despedirse y siempre deja a deber.
¿Qué opinas del amor?
Que no da tregua ni descanso.
¿Qué opinas del amor?
Que primero te desgarra y luego te cose. O viceversa.
¿Qué opinas del amor?
Que no se puede prevenir, nunca es lo mismo.
¿Qué opinas del amor?
…estoy a favor.
T.Galindo ©
jueves, 13 de febrero de 2020
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Nada sirve de nada
No sirve de nada que las grúas levanten rascacielos,
ninguna grúa hay que levante los ánimos.
No sirve de nada que votemos por la miss más hermosa,
por el can de mejor raza, por el político más cabal.
No sirve de nada llorar.
Ni reír, en realidad, porque riendo sabemos que hemos de parar de reír
y eso es lo que nos corta la diversión.
No, reír con drogas tampoco sirve de nada.
¿Nos sirve acaso tener pulmones para respirar esto que respiramos?
¿No sería mejor tener, como las plantas, sangre de clorofila
y filtrar por la piel la polución y oxigenarnos?
Ser pacientes y esperar que los adelantos de la ciencia
curen el cáncer del mundo tampoco parece servir de nada,
continuamente se descubren más enfermedades mundiales,
continentales, nacionales, personales, corporales
que remedios y vacunas.
La ciencia va detrás de la incons-ciencia.
Y el amor, ah, el amor, qué linda medicina,
siempre ha sido como dar crema de culito de bebé al sarcoma.
El amor sí es el opio del pueblo,
un pueblo de dos.
No sirve de nada asomarse kalashnikov en ristre a la azotea
y descargar una tormenta de balas al patio del colegio
o el centro comercial.
Realmente no sirve de nada,
toma nota, por si te lo estabas planteando.
Sabemos que de la podredumbre nace la planta,
lo diré mejor: hace brotar lilas de la tierra muerta,
pero de qué nos sirve eso si, meditando,
descubrimos que lo que se pudre somos nosotros:
de nada.
Separar los papeles de los plásticos,
los plásticos de la basura esa que huele,
la basura esa del vidrio y los metales,
no impide que seas una fábrica de desperdicios,
y mirar para otro lado cuando pasa el camión de la basura
no sirve de nada.
La contemplación umbilical no sirve de nada,
canturrear om, recitar las suras, cantar kyries,
bailar en redor del tótem: nada.
Prenderse fuego en la posición del loto tampoco.
Lanzar satélites fuera de la galaxia para hacer amigos
en mundos lejanos no sirve de nada,
aunque reconozco que eso aún está por ver.
¿Negar el cambio climático?
Ponte al pie de un glaciar y me lo cuentas.
¿Querer parar el cambio climático?
Ponte al pie de un glaciar y etc.
Salvar las ballenas, el lince, los pueblos primitivos del Amazonas,
al Amazonas, sofocar los incendios,
es como ese juego de aplastar cabecitas que salen de agujeros con un mazo,
le das a una y asoman otras cuatro.
¡La Hidra reinventada!
Regar la pobreza con la llovizna de la caridad o el subsidio no sirve de nada.
Puede que te digan que sí, pero no hagas mucho caso,
el dinero solo oye síes.
La guerra no sirve de nada. Ya está. Sin ilustraciones.
La paz solo parece un entreacto entre guerra y guerra.
¡Cuál es el mensaje entonces!
Que
Nada sirve de nada,
solo todo sirve de todo.
T. Galindo ©
Nos están mirando
Los hombres aprendemos poco y a destiempo,
en cambio las mujeres nacen sabias.
¿Nunca te has fijado en que hay niñas
que desde bien pequeñitas, apenas levantan del suelo,
ya saben más y mejor que tú
por qué aquel está triste y el otro alegre,
por qué no debes ponerte esa camisa sino aquella otra,
por qué esa mujer te hará daño
y esa otra te curará?
El niño grande y la mujer pequeña
conviven asombrados uno de otro.
Tienen los ojos grandes y te ven el fondo,
lo que piensas y lo que no quieres pensar.
Porque enfrente suyo no quieres pensar ciertas cosas.
Eres transparente.
Nacen así, amantes, madres,
personas con todos los sellos y diplomas,
mientras que a ti te cuesta crecer más que a los árboles
y los monos y los perros aprenden sus trucos
mientras tú aún estás intentando unir el papel con el lápiz.
Cuando tú las miras ya te han hecho el currículum,
estás medido, pesado, saben lo que vales
y lo mucho que tendrías que pagar por ellas además de tu alma.
Eso es lo que sopesan de ti: si podrás subir lo bastante
para ponerte a su altura.
Por eso hay tantas mujeres cabizbajas:
nos están mirando.
T. Galindo ©
viernes, 28 de junio de 2019
viernes, 21 de junio de 2019
La Ratita Presumida y el cirio que montó.
Versión teatral:
Versión radiofónica:
Narrador: (Lleva un fajo de folios escritos, donde lee, y tiene pinta de empollón)
Érase una vez en un lejano país de ensueño, una linda ratita que era muy hacendosa.
(se abre el telón y aparece la Ratita de espaldas, como barriendo. La Ratita es una chica moderna y vestida muy a la moda: minifalda chillona y un jersey o top de colorines. Lleva unas orejas de cartón a lo ratón Mickey, y del culo le cuelga un rabito con un lazo grande) Estaba un día barriendo la escalerita de su casita la ratita, cuando se encontró una monedita de un centimito.
Ratita: (se vuelve y descubre una aspiradora)
Tralaralarita, aspiro mi casita (aspira) tralaralarita…
Narrador:
Barrrrrrrrrro mi casiiiiitaaaaa. Barrrooo
Ratita:
Aspiiirrrrrooooo, aspirrrrrooooo… a ver si te modernizas, Narrador.
Narrador:
Pues aquí pone barro.
Ratita:
Sí, seguro que pone barro, y seguro que también pone escaleriiiiita, casiiiita, monediiiiita, y centimiiiiito, seguro. Pero yo aspiro ¿entiendes? Y lo que me encontré no fue un centimito, fue un billete de cien euros ¿pero tú dónde vas con un centimito, tío tacaño? Con eso no te compras na, chico, anda modernízate.
Narrador:
Pues aquí pone centimito.
Ratita:
Vale, pero este cuento es de cuando antes de las pesetas ¿sabes? de cuando había maravedíes y doblones, listo, ahora al cambio serían cien euros.
Narrador:
No sé yo
jueves, 20 de junio de 2019
Vaya mierda de akelarre
Juguete cómico en un acto.
Puedes escuchar la versión radiofónica:
Dramatis personæ:
Mefistofelina: (María de las Amnesias Repérez Ladrón de Veras y Gorrónez del Mercadillo) Política. Va vestida con traje sastre, elegante, moderna y desenvuelta. Sonríe falsamente todo el rato, abre mucho los ojos y habla con deje pijo. De vez en cuando hace un mohín con la cabeza para apartarse el pelo en un gesto de fingida naturalidad. Está siempre posando y poniéndose delante de todas, y apartando a Pirulí
Luzbélica: (Maruja Tallarín) Maruja. Va vestida de maruja, cochambrosamente, puede ir de chándal y tacones, o con bata de boatiné, rulos y redecilla. Lleva bolsas de plástico por las que se pueden ver unas patas de pollo, pan, detergente, etc… Lleva maquillado un ojo sí y otro no. Habla muy andaluzada, chafando las haches, comiéndose las eses finales, grita y exagera mucho.
Satanina: (Cristóbala Pelló) Conductora. Viste minifalda muy muy corta, blusa escotada, zapato plano, gafas de sol de esas de espejo, con coleta y una visera.
Piruja: (Jorja Barón) Machista-Marisabidilla. Viste pantalón muy ancho tipo militar, zapato plano, cinturón y camiseta de tirantes, lleva el pelo muy corto y peinado a raya.
Samantha: (Angélica Bobón) Mosquita muerta. Viste falda, un vestido estampado horrososo y rebeca torcida, con collar de perlas. Se le queda la boca abierta y pone cara de tonta, a veces bizquea, continuamente dice ¿eh? como si no se enterase de nada. Tropieza al andar. Cuando llora saca una caja de clinex, se limpia los mocos, se seca y los va tirando al suelo, de forma que al acabar la obra está todo lleno de clínex arrugados.
Pelos: (Pilarín Colín) Colegiala. Lleva uniforme de colegiala, cinta en el pelo y unos libros y cuadernos. Pone morritos, bailotea y da saltitos continuamente.
Pirulí: (Tania Revuelo) Famosilla. Viste de putón verbenero, de lo más escandaloso y tiene que colocarse la minifalda que se le sube de vez en cuando. Lleva pelucón rubio platino o es rubia teñida escandalosamente. Se pasa el rato poniéndose de forma que la vean del lado izquierdo, que le han dicho que es el bueno, cuando no se da cuenta y está del otro, dice coñojolín y se vuelve. Además se aparta el pelo antes de hablar. Está siempre posando y poniéndose delante de todas, y apartando a Mefistofelina.
Pérfida: (Genuflexión Condiós Todolosantos) Dama pura y asociativa. Viste falda larga hasta los tobillos y camisa oscura abotonada hasta el cuello, con gran crucifijo colgando. Lleva un rosario y un misal en la mano. Lleva el pelo recogido en un moño con visibles horquillas.
miércoles, 15 de mayo de 2019
lunes, 6 de mayo de 2019
Verídica y aleccionadora historia de don Acher del Castillo, la princesa Lindaflor y el malvado gigante Tozolón
Allí en la peña Oroel,
donde pace el caracol,
donde nunca pega el sol
cuando se pone a llover.
Allí donde una mujer
no puede subir hablando,
miércoles, 27 de marzo de 2019
Una dama celebra que es jueves
Hoy es jueves ¡celebrémoslo!
Desnúdate y muérdeme la nuca,
méteme las manos por todas las costuras,
cáeme desde arriba como un dios.
No te detengas, no, si de repente
ves que me fui y te dejé mi cuerpo.
Trátalo bien, como al mejor juguete
tú dale cuerda, que llegará muy lejos.
Recuerdo que otro jueves fui feliz,
tenía un novio que se llamaba Antonio
se parecía, un poco solo, a ti.
Me hacía mucho bien. Era un demonio.
Tú sigue con lo que haces, que yo pienso
en cómo el tiempo pasa y en con quién
he querido, como hoy, perder el tiempo.
Salen algunos nombres y también
la sensación de que otros se esfumaron.
Ese es el don que tengo: el olvidar
mis maestros, no lo que me enseñaron
(eso no te lo tengo que enseñar).
Tan pocas veces, tan de tarde en tarde
puedo dejarme ir, cerrar los ojos
tan pocas veces voy de ángel en ángel
suavemente alzada y el cielo recorro,
soy de algodones, nubemente lluevo
llovizna de sábana, perla a perla.
Mira, mira y ve cómo me renuevo
contigo entre los brazos y en la selva
verde trébol de las evocaciones
poseo entre los árboles un nido
donde ir cuando estoy de vacaciones
de mí y dejo mi cuerpo en un descuido.
Celébrate mi cuerpo, que hoy es jueves,
Carpe diem, noctem y te invito
a toda la semana si te atreves.
Ven. Comúlgate conmigo.
T. Galindo ©
Lloro con los telediarios
Esto es la guerra, qué te creías,
no, ya no vienen las hordas de Atila
ni la falange de Filipo,
es todo mucho más sutil.
Pero ya los peces grandes comieron a los chicos
y ahora van por los medianos.
Esto es la guerra
¡sabemos quién nos ataca
pero no sabemos de quién defendernos!
¡Los países desdibujados!
¿frontera? ¿qué frontera?
los ejércitos hacen fiesta los fines de semana,
las víctimas hacen cola en la masacre,
se hacen fotos muriendo y las envían
y la bandera es logotipo.
No conocemos al que está a nuestro lado.
¿Cómo te defiendes si no sabes
el nombre de quien lucha contigo?
Cómo le vas a besar la frente
y tender la mano ensangrentada.
Y les ves caer, anónimos y grises
en la picadora que todo lo aprovecha.
Esto es la guerra,
y vamos perdiendo los de siempre.
O quizá la historia es la historia de una guerra,
o quizá la vida es una guerra
y nos creíamos otra cosa
con alguna siesta
y poco más.
Y tú que te creías
el rey de todo el mundo,
te pones a escuchar y oyes bajito,
allá a lo lejos suave
la risa de los lobos
que lejana parece
y en verdad en verdad os digo
que el aliento del lobo está en tu cuello
y no quieres creer su olor fatal.
El miedo espanta al rebaño
en cambio al hombre lo mueve hacia adelante,
hacia su perdición y horror
¿Quién nos entiende?
.
¡Desperdicios del mundo entero, unios,
la cloaca máxima os espera!
Excretan gente los países
por sus culos fronteros,
de sus vientres hundidos,
de sus músculos laxos,
de sus cráneos huecos
¡hay gente de sobra!
se han dado cuenta los que cuentan,
Es malo para el negocio.
No compran nuestros productos,
esta gente,
no usa nuestros coches, no come nuestros yogures,
no viste nuestra moda, no ve nuestras series
seguramente no folla con nuestros condones.
Sobra gente,
gente B,
gente low cost
hay que hacer algo.
desde la discreción,
no queremos iluminar los sótanos.
¿Qué dicen los mercados?
¡Oh, dios todopoderoso del Mercado,
hijo de la indiferencia y el dinero,
hermano de la codicia,
tú que engendraste a la Miseria y los coroneles,
el hollín y la basura,
tú que amparas al buitre y a la hiena,
líbranos de la clase turista y haznos business,
o al menos danos una línea alcista de la que colgarnos!
¡Oh, tú que has conseguido que no haya fronteras para las cosas
pero sí para las personas!
¡Virgo potente que filtras las muchedumbres
y separas al bueno del malo,
al aprovechable del residual!
¡Tú que estás sentado a la derecha de todo,
danos el pan de molde rico en fibra,
el canal cocina y los deportes!
Tú que reinas en las mejores franjas horarias,
enlátanos las carcajadas,
Tú que todo lo puedes
danos la Coca~Cola,
Amén.
…Lloro con los telediarios.
T. Galindo ©
miércoles, 13 de febrero de 2019
Recóndita armonía
Recóndita armonía que del silencio nace
y que al silencio explica por obra de la luz,
azagaya de sol que corta de la sombra
el polvo de las hadas que flota en la quietud,
una pluma en el aire que se desliza lenta,
un péndulo que apenas se atreve a susurrar
y el labio en el oído que aún no dice nada,
el cuello que se vuelve cisne en la oscuridad.
Los álfiles desfilan por suelos espejados,
la mano que me tiendes de nieve por caer
no sé si te precede o me detiene acaso,
siempre es una promesa, nunca acaba de ser.
Te sigo entre lo oscuro tan blanca como un rayo,
no hacen ruido los pasos, acaso el corazón
metrónomo de sangre invade los espacios,
las salas, las columnas altas de la pasión.
Eres tan blanca y lenta como el deshielo,
eres tan honda y grave como ese afán
que tienen los delfines por desatarse
de la diosa virgen del norte que con su imán
los tiene prisioneros en una brújula de oro.
También quisiera irme, vagar por ventisqueros,
en pos de la silueta blanca y lenta que va
abriéndose en la noche de la luna de plata
caminos de silencio que me llaman a un mar
de témpanos que hablan sonidos de cristal.
Allá voy, pronunciando sal en cada palabra,
me deslizo en un tiempo que no tiene relojes,
todo es la maravilla de quietud blanca y negra,
se murieron los grises, los ruidos, las voces,
los cisnes en silencio dibujan oes mágicas
y sabemos que existe un violín que no se oye.
T. Galindo
jueves, 17 de enero de 2019
Reflejos en un ojo morado
a ella le gustaba bailar
pero yo tengo los pies de buzo
ginger y frankenstein no hacían buena pareja
así que mientras yo me quedé
a ella los pies se la llevaron de mí al sol
de donde nunca habría vuelto
y seguiría levantando los brazos
sacudiendo las caderas
poniendo en blanco los ojos
en medio del mambo
con la melena llena de corcheas
cruce de gitana mulata y batidora
estaba tan hermosa que a veces me da pena
haberle metido una bala en las rodillas
ahora somos muy felices
T. Galindo ©
martes, 15 de enero de 2019
La noche entre tus manos
La noche entre tus manos, qué de nardos,
qué sábanas de lava, cómo el gesto
del cabello a la luz y la ventana
revuelo de palomas ateridas,
la calle y su canción, cacofonías
de viento en las acacias, dulcemente
el ámbar de la gota en la mejilla
saladamente ungida, y en los párpados
temblores exquisitos. Te recojo
en un pañuelo, te recorro, busco
las hirvientes laderas de espumosas
fontanas manando vientre abajo,
vorágine del centro de las cosas,
vorágine del centro de las rosas,
un aleteo, un pulso, un pestañeo,
afirman las presencias, el contacto
gravitacional, somos dos planetas
girando satélites, dos cuerpos
celestes, que colisionan lentos
en un cielo tan blanco, tan süave.
Es un segundo apenas, un segundo,
es un blando big bang, una callada
tormenta azul de mansos alacranes
y vuelve y va y suspira y aún viene
marítima bonanza, olas sedosas,
saltarines delfines de los pechos,
y todo bajo el agua, submarino,
es otro mundo sin ruidos ni fronteras,
huída e inmersión, prófugos somos
del balcón, la puerta, la escalera,
con los ojos cerrados, con la boca
aspirando los vientos de otra boca,
entre peces y algas y almohadones
húmedos de sudor, saliva, sal
derramada del cuerpo y a los mares
que somos, pues somos mares también.
Las manos ya quietas, el suave viento
no suena ya las hojas, apagados
los ruidos se diluyen en lo oscuro,
la calma son dos pies entrelazados,
y la respiración de los cachorros.
La vida fue hasta aquí, llegó otra cosa
y nadie sabe qué. Luego amanece.
Tomás Galindo ©