Tomás Galindo - El ataque de las noticias zombis
Sufrimos, es verdad, el ataque de las noticias zombis, que nos rodean y nos sobrepasan, todo son noticias y más noticias, vivimos en una inundación de noticias que, además, no nos interesan en lo particular, quizá puede que nos interesen como hormiguero, pero como hormiguita con tu grano al hombro no. Y es que esto no ha sido siempre así, las noticias nos están cambiando, no es que nos informen, es que nos cambian. ¿Qué nos ha pasado?El hombre despertaba por la mañana y la noticia era el tiempo. Miraba por la ventana a ver cómo pintaba el día ¿hará frío o calor? ¿Lloverá? Del clima dependía mucho su vida y era un tema de conversación, y aun de polémica, cuando se juntaba con otros. Entonces los viejos tenían mucha importancia, la experiencia les ayudaba a prevenir los cambios o devenires del clima y eran los que aconsejaban el día de empezar la siega o de salir con las ovejas de viaje. El tiempo, noticia bomba era. Luego estaba lo de la vaca, si se habría preñao, esto era motivo de controversia y de inquisitoria vecinal; o lo de los franceses, los alemanes o los vecinos que sonaran ¿sería verdad que había una guerra con la Francia o que los fulanos estaba reñidos con los menganos? De eso seguramente se enteraría en tres o cuatro días por el tío Dimas, que había bajado a la capital a apalabrar lo del aceite y traería noticias. Nuestras guerras eran los de villarriba con villabajo que habían movido el mojón los muy hideputas y decían que la vaguada de la virgen siempre había sido suya. Noticia de interés general.
La mujer despertaba al orto (al orto español, no al argentino) y la noticia era el huevo. ¿Habría puesto la Margarita? Qué gallina más buena les había salido, hay que ver qué ponedora, ojalá alguna de las pollitas saliera a la madre. La noticia diaria, vamos. La madre, luego había que dar vuelta por la tumba de madre, que hoy hacía años de su muerte, Dios Nuestro Señor, la virgen de la vega y san roque la tengan en su seno, y había que limpiar la lápida y ponerle flores. Se pasaría a buscar a la Ginesica y se llevaría la azadica o la escardadera pequeña para limpiar la mala hierba. Y tenía que enterarse de si era verdad lo que decían de que había subido tantísmo, tantismo, la vara de tela ¡Jesús! y ella que tenía que comprar un corte de tela para hacerle a su Casildica una falda, a ver cómo se las apañaba. Ah, y la leche para los críos, mandaría al Pablico a que le diera la leche la Ginesica; a ver si se quedaba preñada de una vez la vaca, que una casa sin leche es como una casa sin el Sagrado Corazón de Jesús. Esto era básicamente en casa, en las casas ¡pero qué más noticias quieres!
La noticia era cosa de una vez al mes, en los pueblos grandes, y en las ciudades había más, quizá había una noticia a la semana. Luego, con los adelantos técnicos, empezó a haber noticias diarias... y hasta ahora.
La cuestión es ¿nos tienen que interesar todas? ¿Todo lo que pasa en el mundo requiere nuestra atención, nuestro vivo interés, nuestra actuación, nuestra toma de posición al respecto? Necesito que alguien me aclare esto, porque estoy en un sinvivir. Creo que soy mala persona, que soy malo, sí, malvado. ¿Salvo las ballenas? ¿Apadrino un niño? ¿Voy a la mani por lo de la cosa esa? ¿Qué digo si me preguntan por la huelga de los yoquésé? ¿Ha perdido España el partido de la copa esa? ¿Y por Palestina, eh, qué hago yo por Palestina? ¿Y por los migrantes? Antes eran emigrantes, pero ahora que todo es e- como e-mail, e-book, e-commerce no hay e-migrantes, sólo migrantes ¡qué hago yo por los migrantes, por el feminismo, por los gays. ¡Diosssssss!
Me levanto por la mañana y hay miles de noticias que requieren mi interés, mi posicionamiento. Luego me pedirán la firma para protestar por lo de la incineradora que nos quieren poner, o para remodelar el parque ¿firmo o no firmo? Vendrá a venderme lotería del Niño ese señor tan pesado de la asociación para no sé qué síndrome ¿cómo puedo no comprársela y seguir teniendo su estima? Porque lo peor no es que las noticias pasen a tu lado molestándote, no, es que te atacan, te invaden, te golpean, no se conforman con que las veas, oigas, leas, no, quieren respuesta y posicionamiento, quieren su feedback, quieren retroalimentarse... de tu sangre, las noticias son los vampiros de la atención.
Miles, miles de noticias, todas mirándome. ¡Ellas a mí, sí! ¡Estamos aquí: míranos! Somos los fantasmas del mundo moderno que te asaltamos desde los cuatro puntos cardinales con la política de USA, con la guerra de oriente medio, con la mafia rusa, con la intifada, con la vivienda precaria, con el tsunami, el monzón, el incendio forestal, con la corrupción política, con los jueces estrella.
¿Y todo tiene que importarme? ¿Es obligatorio que me importe todo lo que pasa en el mundo? Seré sincero: tanta responsabilidad excede mi capacidad de asimilación, de entendimiento y desde luego, de respuesta. Sin contar con que la mitad de los días me importa todo un pimiento, porque si, y ya se puede caer la torre de Pisa que me la suda y, claro, me siento tan mal, tan culpable... En serio ¿soy malo?
Hoy hace buen día aquí, esa es mi noticia de hoy, oye, no necesito más. No me contesto nada que me pregunten los periódicos, pero... si mi única pregunta es... ¿Y hoy que hago de comer...?
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