sábado, 3 de enero de 2026

Mi estatua

 Me he enamorado de una estatua

(ella no lo sabe)

no sé cómo decírselo, 

es tan recta la puñetera,

temo que me mire (que me siga mirando)

sin verme,

como mirando más allá de mí, atravesándome,

y no preste atención a mis palabras.

Porque ella es alguien

y además era alguien

y yo no soy nada

ni seré nada,

qué podría ofrecerle,

ni un friso que la peine,

pedestal que la eleve,

ni verso que la loe:

"Exaltación a la Primavera".

Sublimación corpórea

de romántico amor

que miro con dolor

en imagen marmórea,

tus pétreas caderas

no puedo acariciar,

sólo puedo mirar

tus curvas placenteras.

Fuera de ti no hallo

mujer que te asemeje,

dejaré la sociedad, los bares, las veladas,

conversaciones huecas 

que con huecas muchachas mantengo adormilado

y vendré a la glorieta

donde vences inmensa, eterna y rutilante

y viviré en el parque vendiendo chucherías

a tu sombra.

                                                                                                T.G. ©

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