Señor San Autónomo, te pido en tu día salud para mi mujer y mi hermanico, y mis primos y tíos, que son todos tocayos tuyos y dependen de tu infinita bondad para aportar los garbanzos y el techo y los zapatos a sus familias. No les desampares, que no están los tiempos para remilgos. Luego hablamos tú y yo del cirio que te tengo que comprar, y hazme un poquico la vista gorda ¿eh?. Amén.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Doce de septiembre: San Autónomo
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