

Yo, como muchos, no estoy de acuerdo con llamar ciencia ficción a los libros de ciencia ficción. Decía Einstein cuando le preguntaba qué era el tiempo, que el tiempo es eso que miden los relojes. La ciencia ficción lo mismo: es eso que va dentro de los libros de ciencia ficción, que puede no ser ciencia ni ficción siquiera. Podríamos llamarlos «el género pretexto». El pretexto para presentarnos situaciones, tramas, ante las que hay que tomar una postura, que aunque no se correspondan con el mundo real o histórico, nos puede deparar una lección, un entrenamiento espiritual, y, por qué no, un divertimento inverosímil.
La ciencia ficción no es un género, es… otra literatura. Dentro de ella hay todo tipo de novelas, del oeste (Tropas del espacio), de guerra (El juego de Ender), de amor (Amanecer), de aventura (Mundo anillo), científicas (La paja en el ojo de dios), crítica social (Mercaderes del espacio), políticas (Los desheredados), filosóficas (A vuestros cuerpos desnudos), policiacas (Bóvedas de acero), o de intriga (Fundación). Uno podría leer todo tipo de literatura sin salirse de la ciencia ficción. La ciencia ficción deja maniobrar al autor y le proporciona un marco comprensible donde sucede la acción, con el añadido de que esta facilidad puede, y es, a veces muy vistosa y amena y muy bien aceptada por el lector. Lo de que sirve para resolver situaciones ficticias que puedan llegar a ser verídicas es algo sobradamente comprobado, no olvidemos que la ciencia ficción también ha sido denominada a veces género de «anticipación»; sólo hay que recordar algunas de esas anticipaciones, como el submarino de Verne, o su viaje a la Luna; las leyes de la robótica de Asimov, que han sido adoptadas como principio ético por los ingenieros cibernéticos; el desarrollo de internet y su futuro, estudiado con una visión alegre y desenfadada en la novela Ora-Cle, de Kevin O’Donell (de obligada lectura para los internautas), y seguramente podríamos escribir un sinnúmero de invenciones, y sobre todo, de situaciones previstas en la ficción y luego sucedidas en el mundo real.
Como hace tiempo que perdí la esperanza de hacerme una culturilla leyendo, y (casi) sólo lo hago para divertirme, he encontrado en este género (y en la novela negra) una mezcla de interés humano, entretenimiento y sana curiosidad, que me anima a seguir gastándome las perras en literatura. Me gusta la ciencia ficción, caray, y reivindico para ella un lugar preferente en el mundo literario, y no uno de género segundón
miércoles, 29 de marzo de 2006
CF
Eclipse ful

Pues que me voy al parque a fotografiar el eclipse, bien preparado, con la Canon dispuesta y mis gafotas de sol impenetrables a los rayos dañinos, y que na, que ni eclipse ni hostias, que esto es Bilbao, oiga, y aquí toca nube, como casi siempre. Mecachis.
Al menos me doy un paseo agradable y caigo en la cuenta de algo que me gusta de esta ciudad, que casi desde cualquier sitio, miras y ves verde, y ves monte o campo. Eso vale mucho.
Y también, en estos primeros días de primavera, se ven cosas como esta y esta:

Algo es algo.
miércoles, 22 de marzo de 2006
El timo del empleo.
Día 1
…pues yo voy a ir a un anuncio que he visto en el periódico y he llamado y me han dicho que sí, que vaya, que igual me cogen, hacen una entrevista y ahí pues ya te eligen o no, y chica, no piden estudios ni experiencia, que ya es algo, porque en todas partes te ponen la dichosa experiencia o los estudios que es una lata. Además es una cosa de venta, que yo para eso valgo, que ya sabes, chica, una public releisions que soy, para vender seguros, que mira, ya sabemos lo que es eso, pero digo yo que alguien tiene que venderlos, y que se ganará su dinerito ¿no? ¿por qué no puedo ser yo? Y es una firma seria, eh, vamos, conocida. Esta tarde voy, ya te contaré.
Día 2
…¡y me han cogido, que sí que sí que sí, tía! ¡Que me han cogido! Pues nada, me atendió una tía muy así muy en plan yupi, con traje sastre y muy profesional, y nada, me hizo unas preguntas, que las tenía allí, el currículum, vamos, y luego nada, no era un examen, vamos, era más bien que qué quería yo, que por qué había llamado al anuncio, que si me veía vendiendo seguros, que si me daba cuenta de que era una actividad muy exigente, sí, tía, actividad exigente dijo, y nada, yo que sí, que voy muy decidida, que valgo para las ventas y tal y tal. Así que nada, me estuvo explicando que lo primero de todo nos dan un curso antes de salir a vender. Sí, chica, todo muy americano, que el curso no lo pagan, pero que cuenta como prácticas para la cosa del paro, y que luego ya se va a comisión, que claro, a todo el mundo no pueden coger, son tres meses en prueba, sin horario fijo y a comisión; y luego ya cogen fijos… Sí, esto ya lo ponía en el anuncio, sí, claro, ya me explicó que es que no pueden hacerle contrato a cualquiera y que luego no venda nada, que esto no es como estar en una tienda, que tiene que mover uno. No, no, eso ya me lo explicarán en el curso. Pues nada, chica, yo si veo que no en el curso pues lo dejo, total qué pierdo por hacerlo, algo aprenderé ¿no?
DíaS 3 y 4
…cantidad, tía, cantidad de papeles, chica, y libros que me tengo que leer, todos de márquetin y cosas así, y cómo presentarse y tal y cómo hablarle a la gente según sean hombres o mujeres o su edad, ufs, cantidad, cantidad. Pues nada, nos ha dado como una conferencia un directivo, con la tía que me hizo la entrevista, que a otros se las hizo él, que me lo dijo uno que me ha tocado de compañero, muy majo, que trabajaba en venta telefónica antes. Y nada, el tío que nos ha explicado los seguros que vamos a vender, que la verdad es que están muy bien, chica, pero muy muy bien, ya verás, seguro que vendo, seguro. Y luego nos ha dicho lo de la comisión, que es lo que cobramos nosotros los primeros tres meses, la comisión, y que luego ya te cogen fijo y cobras el sueldo y además una comisión distinta y vendes otros seguros también, ya en oficina y tal. Yo lo he visto bien, eh, tanto vendes tanto cobras, lo malo es que al principio no vas a vender mucho, claro, pero tiene la ventaja de que vas a tu aire, te dan un sector de la ciudad y te explican cómo ir a las tiendas, a los comercios, a los profesionales, consultas de médicos y cosas así. No, bueno, nos han explicado que tienen gente que hizo esto y que luego siguió así a comisión porque lo alternan con otras cosas y así complementan, y otros que se quedaron fijos, ella, la tía, nos ha explicado que ella entró así, y ahora es coordinadora y tiene su despacho y todo, donde me recibió, y vende y además lleva a los nuevos, con el otro, con el tío. No, el tío era más mayor, muy arreglado, yo creo que se tiñe y todo, ufs.
Día 5
…cansadita cansadita, de verdad, ufs, tengo los pies molidos de tanto andar p’aquí p’allá. No, sola no, iba con un compañero, que nos han puesto por parejas al principio, pero que vamos, podemos ir a nuestra bola, pero nada, no hemos hecho nada, más que dar vueltas. Pues la tía cuando hemos llegado de vacío, que no hemos sido los únicos por lo visto, nos ha dicho que no nos preocupemos, que ya venderemos, que lo que tenemos que hacer es ir a alguna gente que conozcamos que les pueda interesar, a algún negocio o comercio de donde vivimos, que allí nos conocen, y que ahí probemos, y que cuando hemos vendido uno, igual por ahí salen las sinergias. Las sinergias, tía, que es cuando vendes un seguro a uno, y le preguntas si le puede interesar a su hermano o a algún socio o así. No, de verdad, que los seguros que llevo están muy bien, y lo tengo todo muy bien explicado y con unos folletos muy chulos, de verdad. Lo que nos ha dejado caer es que, como nosotros tenemos una comisión, lo que podemos hacer es ceder al cliente una parte de esa comisión, y así, como le hacemos una rebaja, es más fácil que pique. Pues igual hago eso. El veinte, me llevo el veinte… ¡pues claro que está muy bien, a que sí! Pues igual lo hago, que si voy y rebajo un diez, aunque yo gane la mitad, pues mira, para empezar… y además así voy haciendo ventas, chica, para que me cojan fija.
Día 6
…y adivina a quién más… no ¡a mi abuela! Sí, sí, a mi abuela, chica, pero un seguro muy bueno, eh, y rebajándole toda mi comisión. Claro, la pobre mujer qué me va a decir, pues me ha firmado encantada, que a ver si me sale bien y me coloco, que es un sitio muy bueno, y que además da gusto verme bien vestida. Sí, claro, pues con la falda negra la de media pierna y una blusa que no me conoces, que me va muy bien, y la chaqueta. Sí, tía, como la tía esa voy, bueno, igual igual no, pero casi. Pues mis padres encantados, bueno, mi madre no dice nada, pero mi padre encantado de verme ahí con el portafolios y vestida así. ¡Y me ha dicho que él también me va a comprar un seguro, para la tienda! Ya verás, aunque sea con los parientes y los amigos, algo iré vendiendo, el caso es empezar, y que conste que hago ventas, a ellos qué más les da si son parientes o qué…
Día X
…no sé, chica, ahora vengo de echar en el Corte Inglés para las ventas de navidad, ahí igual me llaman, y si entras, pues bueno, ya tienes una patita dentro. Yo tenía esperanzas de que me cogieran en Zara, pero chica, yo creo que me dijeron que no porque no iba a caber en el uniforme, para mí que sólo tienen uniformes para anoréxicas. Nada, lo de los seguros como el rosario de la aurora, un timo, tía, no había manera de vender un seguro a nadie nadie nadie, yo vendí los de los parientes, y el chico que iba conmigo lo mismo, sólo vendimos a los parientes, que nos los cogieron por hacernos el favor, claro. Yo no sé, pero el chico este me dijo que había hablado con otros que estuvieron en nuestro curso y lo mismo, que sólo habían vendido seguros a los parientes, y sin comisión ni nada, todos igual. Para mí que eso lo tienen montado para coger a unos incautos, ilusionarlos y que vendan seguros a toda la parentela, y luego nosotros solitos nos vamos ¡claro, como no podemos vender nada más, ni nos cogen ni podemos vivir de las comisiones! Pues ya ves. Sí, menos mal que no te vendí ninguno… Total, que en realidad el vendedor es el que te da el curso, y yo la clienta, que compraba seguros por cuenta de mi familia. Ya ves, chica, sí, claro, se aprovechan de los parados, claro… oye, que mañana te llamo que me voy a lo del buzoneo. Ay, qué hartita estoy de andar por ahí con un saco de papelitos para buzonear, coño.
lunes, 20 de marzo de 2006
¡PROHIBIDO!

SE PROHIBE FIJAR CARTELES en la mente de los niños
SE PROHIBE EL PASO de la oca
SE PROHIBE CANTAR misa EN ESTE BAR
SE PROHIBE ESCUPIR verdades
SE PROHIBE PISAR EL Cí‰SPED con botas militares
SE PROHIBE JUGAR solo A LA PELOTA
SE PROHIBE a los suicidas ALEJARSE DE LA ORILLA
SE PROHIBE TOCAR EL Gí‰NERO femenino
SE PROHIBE HABLAR con los espíritus EN VOZ ALTA
SE PROHIBE VERTER pensamientos BASURA
SE PROHIBE FUMAR lo que no venden en los estancos
SE PROHIBE APEARSE de la revolución EN MARCHA
SE PROHIBE ESTACIONAR el amor EN DOBLE FILA
SE PROHIBE ARROJAR ESCOMBROS sobre las reputaciones
SE PROHIBE EXPENDER MEDICAMENTOS contra el amor SIN RECETA
SE PROHIBE LA ENTRADA en el paraíso A LOS MENORES DE 18 Aí‘OS
SE PROHIBE PESCAR sirenas
SE PROHIBE HACER FUEGO con las mil mejores poesías de la lengua castellana
Tomás Galindo ®
lunes, 13 de marzo de 2006
jueves, 9 de marzo de 2006
Perlas de la red.
Aprovecho para llamar la atención sobre un nuevo enlace, el de La piedra de Sísifo del buen amigo Santino, que escribe tal que así:
Diatriba contra las cartas de amor
…Porque la única forma de matar las noches hambrientas es el pan a manos llenas, el cuerpo que se encuentra a sí mismo, y ebrio se alza, celebrándolo. Tú lo sabes. Yo lo sé. Es inútil el engaño que nos cubre de perezas, que apenas nos salva de vivir arrancados de lo mismo. Sólo te pido que aceptes el truco de momento. Ya somos algo: somos un seremos. Si el espacio nos separa, el tiempo nos une. Aunque tú quieras más: quieres la certeza de una hora, para ser feliz desde una hora antes, para agitarte y preparar tu corazón a la dicha…
martes, 7 de marzo de 2006
Jeroglíficos
Estreno también paginilla con jeroglíficos originales. No son buenos, pero son fáciles.
miércoles, 1 de marzo de 2006
Plagas urbanas

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Los bichos se dividen mayormente en tres grandes grupos: los que salen en lo de la Násional Yográfic, los que se comen, y los que molestan. Los primeros entretienen mucho; para los segundos no tengo palabras suficientes de encomio; pero los terceros… uuuuuh… qué poco me gustan los terceros.
¿Por qué ha de haber en nuestras ciudades bichos sueltos sin dueño? A ver, todas esas palomas, todos esos gatos ¿qué les diferencia de las ratas o de los mosquitos? -¡Deja mi zapatilla en paz!- ¿Por qué los ayuntamientos no acaban de una vez con la plaga de las palomas, que tanto destruye los monumentos, que se cagan en el transeunte más que los hinchas en un árbitro? Asisto atónito al espectáculo de niños y ancianitos – estate quieta, Linda- que echan migas a esas ratas con alas, y que las sostienen y juegan con ellas y con todos sus miasmas, virus, bacterias y quién sabe qué otras porquerías. ¿Y los gatos? Qué decir de esos insoportables animales que tienen por costumbre hacer lo que les sale del hocico, entran y salen por donde quieren apestándolo todo con sus orines y detritus y ¡encima caen simpáticos!
¿Qué tienen, repito, estos abominables -que te quites, Linda, coño- pobladores de nuestras ciudades que les diferencie de la inmunda rata o el asqueroso mosco? Sin duda nuestros gobernantes deberían comenzar a reparar en estos portadores de enfermedades de dos o cuatro patas que pululan por nuestras calles como las vacas por Calcuta, como si tuvieran algún mérito. Al menos ya saben qué hacer con los perros vagabundos, que los pillan los laceros y les ponen la inyección ¡por qué sólo a los perros golfos! -y tú deja de chuparme los pies, anda, ve a coger la pelotita, coño con la chucha- No, no, habría que capturar a todo animal sin identificar que circulara suelto por nuestras calles y darle matarile allí mismo, para aviso y escarmiento de propios y extraños. ¡Sobre todo a los perros que se cagan en la acera y los dueños no lo recogen, a esos allí mismo, zas! ¡Uno menos! ¡Que aprendan!
Y habría que sacarse un carnet de mascotero, que no todo el mundo está capacitado para tener mascota, ni mucho menos. Si tú quieres trabajar en una verdulería y trastear acelgas y lechugas necesitas un carnet de manipulador, pero si depende de ti la vida de un perro, un gato, un hámster no. ¡Qué error! Así están nuestras calles de puercas, y en las casas donde hay chuchos -que me dejes y vete a tu cama, anda- no hay uno que no dé la lata con sus ladridos, y a ver quién le mide los decibelios a un chucho que ladra en la madrugada. Habría que acabar con las mascotas, los animales domésticos y los urbanos ¡son una plaga! y como tal plaga hay que reconocerlos y tratarlos.
En todo caso se podría volver a la ancestral costumbre de tener animalitos en casa, pero útiles: un gallinero, una conejera, y el que tenga una buena terraza unos cochinillos o unas ovejas; -¿vas a parar ya de traerme la puta pelotica una y otra vez, eh?- y en los chalets, vacas. Todo ello sería de gran utilidad, al tiempo que una vuelta a la naturaleza, esa naturaleza de la que tan alejados estamos en la gran urbe.
Imaginaos nuestras calles con sus gallineros en los balcones, sus vaquitas en los jardincillos, sus cerdos y sus corderos asomando el hociquito por las azoteas –que no te rasco, leche, y no des tantas vueltas- ¿no es un espectáculo mucho más bucólico que el de los apestosos gatos o las palomas cagándose en los bancos del parque para que no se pueda sentar nadie? -y ya puedes ir tú solita al váter que con lo que está cayendo te va a sacar rita- ¡Claro que sí!
















