miércoles, 30 de marzo de 2005

ONCE

ONCE
son jóvenes los dos
y casi hermosos
imponen un poco de tan dignos
gafas negras y bastones blancos
toc toc contra la acera hasta el quiosco
les ponen como ejemplo las comadres
y es de ley
ella es tan hacendosa
y van como pinceles
siempre sonrí­en los dos
dulcemente te dan los buenos dí­as
o las tardes
y uno que estaba triste
o enfadado por cualquier tonterí­a
siente vergüenza
al ver dichosos a los ciegos

lunes, 28 de marzo de 2005

Noticia

Contrariamente a lo que acostumbro, esta vez no voy a poner uno de mis artí­culos, me limito a poneros esta noticia con el sólo interés de que os enteréis, ya que difí­cilmente la vais a ver en televisión o recogida en ningún periódico. Sin más:
De un periodista popular en Castroforte del Baralla.

Que la censura existe es un hecho, un hecho real, palpable, incontrovertible. Lo acaecido en la última semana en la pequeña ciudad gallega de Castroforte del Baralla así­ lo demuestra. Desde todas las instancias se está tratando de echar tierra encima al escándalo habido en esa otrora fiel y pí­a comunidad, en las costas fronterizas entre el Atlántico y el Cantábrico. La Administración afirma no saber nada y no tener nada que saber, porque los hechos no son de su incumbencia. ¿Qué hechos? Preguntamos. Y nos contestan gallegamente: ¿Qué hechos dice usted? La Policí­a manifiesta no haber recibido denuncia alguna, y por tanto se inhibe, y además eso es jurisdicción de la Guardia Civil. Y el benemérito cuerpo se escuda en que, aparte de los acostumbrados casos de contrabandismo, no han realizado intervención alguna en el pueblo, ni por investigación propia ni por denuncia de particular. Y lo que es peor, el arzobispado al que pertenece la pequeña diócesis del Baralla guarda absoluto mutismo, escudado en que el obispo ocupa el cargo accidentalmente y hasta nuevo nombramiento, y a que las causas particulares de los párrocos no pertenecen al dominio público, sino que son materia interna de la Iglesia.

sueño con dinero


sueño con dinero
hay que joderse
dinero
dinero plata money argent valuta
dinero que disuelve penitas
como azucarillos amargos
dinero que levanta cuerpos marchitos
que construye casas de serial televisivo
que maneja coches de escándalo
que besa a mujeres de desorbitar ojos
que azota venganzas árabes
dinero que agrega hojas al calendario
no digan que no
si no conocen determinados establecimientos
dinero que pega pelos a las calvas
dinero que hace amigos
que podrán ser interesados
y quién no
pero también interesantes
dinero que enamora
ustedes ya me entienden
pero debe ser tan dulce desavisarse
ah dinero dinero
es el sueño más socorrido
pero yo preferí­a cuando era chico
y soñaba simplemente con ser supermán
Tomás Galindo ®

sábado, 26 de marzo de 2005

Intrusivo jazmí­n


esa sonrisa que falta en el retrato
del jardí­n invernal que aún espera
llegó con el jazmí­n que en primavera
nos sorprende en tí­mido arrebato
intruso azul en pardos resaltando
por qué otra vez golpeas a mi puerta
despertando de entre la turba muerta
y del sueño de invierno despertando
por qué otra vez me dices que ya vienes
y que traes contigo tanto dí­a
tanto sol tanta luz tanta alegrí­a
y tanto palpitar para mis sienes
para qué despertar si ya soñaba
para qué despertar si ya en el lecho
tení­a el hueco de mi cuerpo hecho
a qué desenterrar lo que olvidaba
dónde jazmí­n escondes tan pequeño
el sobrevuelo de las mariposas
en qué pétalo están las olorosas
mañanas tibias del abril risueño
dime que no hallaré en esos aromas
la fragancia sutil que hubo en su pelo
ni volarán airosas con el vuelo
que mostró su melena las palomas
que no serán tus verdes como aquellos
ojos que una vez miré arrobado
que no tendrá la luna sobre el prado
ni su blando fulgor ni sus destellos
que el murmullo del viento en la enramada
no me dirá las cosas que ella dijo
ni sonarán tus gotas con el fijo
gracioso taconeo con que andaba
mas si en la primavera que pronuncias
con la sí­laba azul de los jazmines
anuncias un renuevo de jardines
y un inicio total es lo que anuncias
me dejaré llevar de tu bonanza
abriré tan gozoso mis balcones
a ver si se me llena de gorriones
el confiado pecho y de esperanza
que quiero ser como el jazmí­n que brota
í­ntegro y desnudo del invierno
renacido a la luz un niño eterno
sin el doliente ayer ni el alma rota
Tomás Galindo ®

viernes, 25 de marzo de 2005

Mecagüen el aicu

Los aicus y la madre que los trujo. No sé cómo fue que vinieron al habla hispana, pero muy bien podí­an haber seguido hechos ideogramas y pasitos de lagartija entintada, aquí­, en español, no pintan nada. Coño. Y es que ni el idioma tiene que ver con el nuestro, ni los nipones piensan de la misma forma; nuestra manera de ser necesita otro tipo de expresión, otro color, otro aire. El aicu vino a las letras hispanas desde el idioma inglés, donde encontró buen acomodo en su pronunciación tan onomatopéyica de las cosas. Pero nosotros hablamos una lengua romance, una lengua hecha al susurro, a la dulzura, a la exposición cognitiva de la imagen. ¿Qué fue de los tí­picos aleluyas, pareados, tréboles, seguiriyas, coplas, jotas, redondillas, quintillas, serventesios, cuartetas… ¿Vamos a pensar que lo nuestro es malo porque ¡igual lo puedes oí­r cantado en una copla!? ¡Horror! Hay que ser moderno al precio que sea y dejar lo bueno porque se ha quedado pasado de moda para estar a la onda, a una onda que nos es ajena. No, ahora la gilipollez esa de cinco, siete y cinco sí­labas, que en japonés quedará macanudo, pero en español como el culo. Eso sí­, no me extraña que triunfe, que arrase, claro… ¿quién no sabe componer un aicu? Un soneto, un romance… caray, pero ¿a quién puedes decirle que ese aicu que ha escrito es malo? ¡Es que tú no entiendes de poesí­a! -Te dirán. Cualquier tonterí­a tiene patente de corso si uno la disfraza de aicu. (Por cierto, los japoneses tienen un dicho que dice que no hay aicu ni gueisa sin belleza, pero que unos cuestan más dinero que otros. ¿lo pescas?)

Será verdad el amor
cuando pasa tanta gente
de dos en dos.

Por el cielo,
chico el pájaro,
grande el vuelo.
(Isabel Escudero)

Tu calle ya no es tu calle,
que es una calle cualquiera,
camino de cualquier parte.
(Manuel Machado)

Cuando se murió el canario
puse en la jaula un limón.
Soy un caso extraordinario
de imaginación.
(Francisco Vighi)

No la toques más
que así­ es la rosa.
(J.R. Jiménez)

Sólo después de la boda
advirtió que era otro modo
de seguir estando sola.
(Ezequiel Martí­nez Estrada)

Lo mejor del carnaval
es que te pones tu rostro
y nadie lo va a notar.
(Mario Benedetti)

Despierto y como no estás
No me suena el mundo a mundo.
Nunca a solas hay compás.
(Jorge Guillén)

miércoles, 23 de marzo de 2005

apenas poesí­a

apenas poesí­a lo bastante
para no descarnar del todo el esqueleto
echarle azuquí­tar al cinismo
enjuagar la amargura al pensamiento
apenas poesí­a solamente
para abrirle ventanas al silencio
que penetren los trinos las campanas
librándonos de este sopor inmenso
apenas poesí­a la que impida
que se nos apolillen los recuerdos
e inútilmente busquemos en mil fotos
la risa infantil la gracia de un gesto
apenas poesí­a mientras tanto
algún chiflado hace el descubrimiento
de la vacuna contra el amor
y acaban de capar el sentimiento
apenas poesí­a mensajera
que lleve al relojero de los sueños
en un papel de plata los resortes
que lograban antaño conmovernos
apenas poesí­a simplemente
evitar que nos coja el amor en cueros
y nos quedemos mudos intentando
recordar cómo decir te quiero
apenas poesí­a por si acaso
las vacas siguen enflaqueciendo
y este amor en adobo nos mantiene
la solitaria del desasosiego
apenas poesí­a como para
desasirnos de tanto clavo ardiendo
Tomás Galindo ®

martes, 22 de marzo de 2005

Ya es primavera en el Cortinglés (Poemas en oferta)

Mi prima Vera
Viene la primavera, mariposas,
vuelven las golondrinas,
nacen flores,
arrullan con sordina
los amores,
…y todas esas cosas.
Oh, la primavera, la sangre bulle.
(cualquier locura se le atribuye)
A los chicos les sale tanto grano…
Las chicas anticipan el verano
yertas de frí­o por ahí­ las ves,
tomando el sol de abril en una playa
y limpiándose los mocos con la toalla,
por culpa del Corte Inglés.
Viene la primavera. Todo pí­a,
trina, arrulla, suena, canta.
pese a la amenaza de la gota frí­a
y lo que es peor: semana santa.
Primavera, qué desbarajuste
Primavera, qué batiburrillo.
Si hay una estación que no me guste,
si el clima puede ser un embuste,
si tienes que vestir un mercadillo
de jerseises, blusas, bañador,
katiuskas, sandalias, chubasquero,
bufandas, calcetines y sombrero,
gafas de sol, visera, y bronceador.
Otro efecto secundario
de este mal del calendario:
cuánto ripio se compone.
Hay un brotar de poetas
que salen como las setas
desde todos los rincones.
Y todos loan a mayo,
y todos cantan a abril.
¡Pero qué gente más gil,
ojalá les parta un rayo!
Y luego los tortolitos
y claro, sus tortolitas,
que van haciendo manitas,
besándose los morritos,
siempre haciéndose arrumacos
y qué bonito es amar…
…y te seré siempre fiel…
¡a quién quieren engañar!
¡Salidos como verracos!
A ellas se les licua el
Que el amor primaveral
igual que una granizada
mete ruido, te hace mal
y luego se queda en nada.
¿La primavera es hermosa?
¡La primavera es un asco!
Y al que me diga otra cosa…
os prometo que le casco.
Tomás Galindo ®

lunes, 21 de marzo de 2005

Maestro


++PC+ yo asisto a clase
++PC el estudiar se lo dejo pal profesor q le ace mas falta
++PC xD
+@Sylviaa jajajajjjaaaaa
+@Sylviaa prepotente
+@Sylviaa como todos los jovenes
+@Sylviaa aissssssssssssss
++PC Sylviaa q verdad joe… q no tiene ni idea
++PC :\
+@Sylviaa es posible PC
+@Sylviaa de todo hay
++PC jeje
+Oz …es lógico
+@Sylviaa que eslogico OZ
+Oz estaba pensando, meditando
+Oz y sí­, es lógico lo que dice PC
+@Sylviaa si Oz lo es en muchos casos
+Oz al fin y al cabo, los alumnos han de saber más que el profesor
+Oz es lógico
+Oz no, en muchos casos no, siempre
+Oz si los alumnos supieran menos que el profesor… la ciencia serí­a cada vez menor en el mundo
+Oz irí­amos p’atrás
+Oz se desaprenderí­an cosas
+Oz cada vez sabrí­amos menos…
+Oz y es al revés
+Oz luego: el alumno sabe MÁS que el profesor
+Oz es lógico
+@Sylviaa pera oz
+@Sylviaa que me perdi
+Oz …es que es pa nota
+Oz filosofí­a profunda, vamos
+Oz dura

sábado, 19 de marzo de 2005

Blázquez

null
El ser un pastor de Cristo
Pese a ocasionar mil penas
también tiene cosas buenas…
¿y el glamour con que me visto?
Dónde se ha visto más charme,
que el púrpura cardenal…
y el anillo… no está mal.
No, yo no puedo quejarme.
Qué figura tan devota,
yo acabaré en camarlengo
con esta estampa que tengo
puesto así­ como la sota.
El hecho de ser curita
no entraña beligerancia
con finura y elegancia
al revés, la facilita.
Siempre fui el niño bonito
de la curia episcopal
dicen, y no dicen mal
que soy de un tacto exquisito.
Al servicio del Señor
no promoveré un infierno
a los miembros del gobierno
como el otro Monseñor,
con acosos y castigos,
pues yo soy de otro talante,
y de ahora en adelante…
Monse para los amigos.

Tomás Galindo ®

viernes, 18 de marzo de 2005

Soneto culto


Ven que te mido el pecho, si contienes
catorce sí­labas en consonante
de pezón a pezón. Que en adelante
ritmaremos mejor nuestros vaivenes.
Te he de acariciar para que suenes
de manera proparoxitonante,
como poeta culto, pero amante,
tan a tus pies (anfí­bracos) me tienes.
Acaba el soneto, el haiku, la lira
Deja la poesí­a y hazme caso,
¿qué opinas del siguiente verso? mira:
vente a la cama, niña, échame un polvo.
Que San Juan de la Cruz desde el parnaso
seguro que te dice: «Ego te absolvo»
Tomás Galindo ®

Una velada maravillosa



Estaba muy nervioso. Llevaba mucho tiempo soñando con esto, y por fin, lo habí­a logrado. Me habí­a costado í­mprobos esfuerzos, pero al fin me habí­an admitido en el club, y lo mejor de todo es que esa noche iba a poder asistir con todo el grupo a un recital poético. Uno de veras, no por la tele, no, sino en vivo y en directo. Qué nervios. Esta noche se iban a medir dos de los grandes en la arena del Lyceo Vallecano, el Ripio Vallecano, contra el Real Poema, el actual campeón. Sabí­amos que iba a estar muy difí­cil, pero jugábamos con el factor campo, y los aficionados í­bamos dispuesto a darlo todo. Me puse mi terno negro con camisa blanca, me eché al cuello la bufanda con los colores del club, y nada más salir a la calle me encontré con algunos compañeros que se dirigí­an al Lyceo, y que ya vení­an calentitos de la taberna, entonando a pleno pulmón el himno «Con un verso y una perla y una pluma y una flor», que yo, emocionado, secundé con brí­o.
Tení­amos asiento al fondo del gallinero, pero ahí­ es donde mejor se viven estas lides. La gente discutí­a gesticulante sobre quién debí­a salir primero, y sobre si habí­a que atacar duro desde el principio, o ir a verlas venir, y según recitaran los del real, contraatacarles. Se comentaban también los resultados de los recitales anticipados de la ví­spera, con la contundente victoria del Verso Club Barcelona sobre el colista, el Monorrimo Logroñés; y la sorpresa de la derrota en casa del Athletic Versolari de Bilbao contra el Cádiz Murga Club.
-¡Tení­amos que haber fichado a Ripiete, cuando nos lo ofreció el Milonga del Plata! -decí­an los entendidos.
-¡Pero si es un paquete, si no hila un pareado!
-Porque lo suyo es el verso blanco, que no lo entendéis….
-¡Verso blanco, verso blanco… eso en Europa no cuaja, eso va bien para el juego americano, que es así­, florido y vistoso, pero en Europa se juega más disciplinado.
-¡Ahí­, ahí­! muy bien dicho – afirmó mi compañero de asiento, Enrique, que es un poco bruto, pero muy sincero y cabal – Aquí­ esas florituras no cuajan, aquí­ hay que salir a la palestra dominando la lira y el soneto.
-¡Huy el soneto! – terció otro que no conocí­a pero que llevaba el arpa de oro en el ojal – ¡Si ya no quedan sonetistas! Ya ve usted, ahora hacen los sonetos rimando los dos cuartetos con distinta rima ¡dónde se ha visto eso!
-Sí­ señor, muy bien dicho.
Y entre estas y otras expresiones, nos dimos cuenta de que ya estaba la mesa llena, con los rapsodas a ambos lados, los árbitros en medio, atentos a cualquier infracción, y la moneda en el aire. Sacaron ellos.
En fin, no podrí­a contar detalladamente cómo fue el partido, pero desde luego que es distinto que en la tele, aunque aquí­ no repiten los mejores versos, ni las faltas. Pero, ah… el ambiente, el ambiente hace mucho, se respira la poesí­a como no se consigue en casa repantingados con la birra y las patatas. ¡Y los pateos cuando recita el contrario! Oh, es algo épico, un sonido que te pierdes si no estás ahí­ viviéndolo. Se me han quedado algunas estampas en la memoria, eso sí­, claro. Bueno, ahí­ es nada… haber visto a Lorquí­n II metiendo una metáfora sobre el corazón en un poema con los versos finales rimados en esdrújula. ¡Lástima que no jugase con nosotros porque es un artistazo! La gente, bueno, su hinchada, que estaban al otro lado del foro, le gritaba ¡futbolista, futbolista! Qué cosas discurren…
Los nuestros estuvieron bien, el maestro Machadillo aguantó a pie firme, qué presencia de ánimo, y qué bien supo parar unas liras de Campoamores y contrarrestar con un romance épico. Y Paco Quevedón hizo una de las suyas, empezó con lo que parecí­an unos tréboles encadenados y allá que se fue, hasta que lo tuvieron que parar en falta, con unas vozarradas tremendas del Loco Panero, gritando ¡lobotomí­zame! qué bruto, que se lo tuvieron que llevar en camilla, con una angustia vital tremenda. Si es que no sé cómo dejan jugar a ese salvaje. Y que el árbitro hizo la vista gorda, claro, como es del real… La verdad es que estuvo bien y reñido. Al final se impuso la lógica y los millones, claro. Y es que un equipo que se permite el lujo de tener en el banquillo cuatro premios Adonais… pues claro, a los humildes los arrasan, por algo les llaman «los parnásicos». Entre Neru y los extranjeros, Eliot, Quasimodo… ufs… nos bailaron. Que si una égloga, mí­a, tuya, zas, y el pobre de Zorrillita a verlas venir. Y al final el propio Juan Ramón nos metió un soneto ¡con estrámbote! En fin, menos mal que tenemos más moral que el Gongorino. Al final, pitos, palmas, la gente que gritaba «Villenistas, que sois unos Villenistas», «Anda que ni con Benedetti en la banda atináis» y otros insultos por el estilo. Y a la salida, nos largamos todos juntos a «El kiosko de malaquita» a ver si llegábamos a ver el tercer tiempo con las repeticiones.
Es lo que tiene la tele, que no te pierdes el detalle. Yo en la cancha no me enteré de la mitad. Sólo oí­ claramente a Sabi diciendo «…la juventud sólo puede lleganos por contagio», que luego salió en las mejores jugadas. Es lo que más me gusta del programa, tengo toda la temporada grabada. Tengo a Galetti, del Córdoba, en una que dice «Dónde pudo perderse tanto ruido, /tanto amor, tanto encanto, tanta risa / tanta campana como se ha perdido» Esa es buena, eh. Esa se la metió al Real Betis Epistólicomoral y le dio el triunfo. Y unos «Pasos sobre el papel» de Jaimito Siles muy buenos… «Hoy todas las palabras me vinieron a ver», qué bueno es, qué estilazo tiene. Disfruté mucho con una de un chico de segunda división pero capaz de grandes cosas, Tejadilla: «…pasar lista al amor, y, pues no vino / echar el corazón fuera, a buscarlo». Tengo un paradón tremendo de Javi Salvago, hostia, qué manera de cortar: -«Es el amor que pasa. – Pues que llame a otra puerta». Y un regate de Isabelo Escudero muy bonito: «Será verdad el amor /cuando ves pasar la gente / de dos en dos». Qué elegancia. Pero de entre todas, la que más me gusta, aquello con lo que me quedo, es con el juego alegre, siempre oportuno, siempre ahí­, preciso, asistiéndote, de Guillenete: «Amigos. Nadie más. El resto es selva». ¿Y tú de cuál eres?

miércoles, 16 de marzo de 2005

Pacita



-Pacita, hija, tráeme el chal
Y allá que iba Mari Paz, china chana china chana, arrastrando las pantuflas con forma de perrito lanudo, con dos bayetas debajo para no manchar el piso recién encerado, a ponerle el chal a mamá.
-Sí­, échamelo por los hombros.
-¿Te pongo un cojí­n, mamá?
-Ay, hija, Pacita, qué serí­a de mí­ sin ti. Cuando me vaya te vas a quedar muy ancha, hija, pero muy ancha, mira que te doy quehacer.
-Mamá, no digas tontadas, anda ¿te pongo ya la tele?
Y yo qué haré… y yo qué haré, pues yo qué sé, me compraré un perro, o me haré de una oenegé, o me echaré al chat, que dicen que es muy pecaminoso… Novio me tení­a que echar, caray, un novio es lo que me hace falta. Al menos en parte. Jaaaaaa, en esa parte. Ay madre, que mal voy yo de la cuestión sexual, joder. Un perrito. Pero luego qué hago yo cuando vaya a trabajar, y con la de horas que hago algunos dí­as… mejor un gatito, los gatos se apañan muy bien en la casa. Ya dicen que los perros son del amo y los gatos de la casa. Pues un gato. Así­ cambio mi habitación por la de mamá y le puedo poner un sitio para él en la de los trastos, sacando mi cama. Pero hay que ver… si mamá no se ha muerto, y yo qué haré el dí­a que se muera mamá… pues seguir, y hacer de mi capa una minifalda, caramba, que se me va a pasar el arroz aquí­ cuidando a mamá. Cuarenta. Se dice pronto, pero cuarenta. Y aquí­ con mamá y con O.T. Vamos que si se me ha pasado…

martes, 15 de marzo de 2005

Ha ardido un poeta


ha ardido un poeta
venimos de enterrarlo
le hemos echado flores y estilográficas
aún no sé cómo fue le dio ese pronto
estaba arrebatado de nostalgias
y haciendo filigranas con el verbo
malabarismos con el concepto de no ser
y se encendió
como una cerilla con ruido de rascada
olor a azufre
tan serio
cogimos sus cenizas con cariño y las guardamos en una lata de leche condensada
y le hemos enterrado donde a él le gustarí­a
al pie del semáforo del cruce de Bellavista
allí­ estábamos rezando y contando chistes
qué lindo verlo encenderse y consumirse hecho fósforo
ya no mueren poetas así­ de puro gozo estético
yo me voy al figón con los amigos
a lavarme las manos con manteca y vino
a ver si se me quita esta impresión
de que hoy
huele a prisma
Tomás Galindo ®

lunes, 14 de marzo de 2005

Oficios de hoy

Tras disertar sobre aquellos oficios, la mayorí­a hoy desaparecidos, veo que le han cedido el turno a otros de nuevo cuño, pero quizá quienes se dediquen a estos o aquellos sean la misma especie de gentes. Pero investigar, o aun pensar en eso, serí­a meterme en profundidades que me niego a sondear.

El butanero
El más antiguo y quizá el más esforzado de todos. El butanero es un mozo fornido, acostumbrado a manejar las bombonas con suficiencia y desparpajo. El butanero es un ser mí­tico que va de puerta en puerta satisfaciendo la lujuria de las amas de casa y, encima, se lleva una propina. Además deja el camión mal aparcado y parece que los guardias le den bula, porque piensan que tiene disculpa con ese quehacer suyo.

El patatero
Es el camionetero por excelencia, con su camioneta llena de sacos de patatas y su altavoz, va pregonando a tanto la bolsa y a tanto el saco de patatas por los barrios populares de las grandes ciudades. Es adalid de la venta sin intermediarios, aunque tiene el inconveniente de que allí­ deja a la señá Marí­a con un saco patatas de treinta kilos, en una esquina, que baratí­simo, oiga, pero a ver cómo lo mueve.

El motorrepartidor
Trabaja por cuenta ajena transportando las comandas de los niños de familia pija, los solteros cerriles y las parejas que vuelven a casa y se dan cuenta de que no tienen cena. Coinciden en llegar siempre mucho más tarde de lo que avisaron y con la comida frí­a y la bebida caliente, llaman a la puerta de al lado despertando al vecino guardiacivil y a su criaturita de cuatro meses, se les ha mojado la caja de cartón aunque no llueva, y cuando vas a abrir la cocacola, salta manchándote las paredes como si hubieras metido la lata en la lavadora. Exige propina, sabe dios por qué…

viernes, 11 de marzo de 2005

Monarquí­a, venga monarquí­a.


Pues yo estoy plenamente a favor de la monarquí­a y los monarcas. La realeza, las realezas, las majestades, altezas serení­simas, condes, duques, barones, austrias, borbones, fitzjames, albas, grimaldis y lo que me echen. Son utilí­simos. ¿Y por qué? Por su propio ejercicio de cocineros de sus habas. Si no viéramos a las mocicas esas de Mónaco hechas unas putarrancas (y el hermano perdiendo aceite) ¿qué opinarí­amos de la nobleza? Sin duda que es una institución meritoria que hemos perdido. La existencia de unos reyes es el mejor método, el único quizá, de que no haya un partido monárquico, de que no haya en el pueblo instintos o apetencias hacia lo aristocrático. Hoy vemos duques drogatas corromper menores y acabar esnifando la cal de las paredes de la cárcel, sic transit gloria mundi. Y eso es bueno. Hoy le oí­mos el gangueo al borbón y a su vástago, aunque el vástago seguro que ha ido a un logopeda. Y le hacemos chistes. Hoy todo el mundo comenta si estuvo liado con fulana o mengana y que no se habla con su señora ¡como en las mejores familias! La hija mayor se casa con uno que le da al paralí­s, lo mismito que le pasó al zapatero de mi calle. La de en medio con un chico vasco muy majo él, de buena familia y no hacen más que procrear, mira tú qué sencillitos. Y ahora el chico con la del telediario. Este no necesitará hacer escapaditas de noche con la amoto, tiene buena hembra, y además el niño ha vivido, ya es talludito, y ha triscado aquí­ y allá. Esta chica es culta, habla inglés y tiene buenas tetas, qué más puede pedir. ¿Que está delgadita? Bueno, ya dice una jota de mi pueblo: «Cuando te busques mujer / que sea limpia y delgada / que el tiempo se encargará / de volverla gorda y guarra». Cualquier dí­a le hace una tripa y se pondrá muy hermosa ella. ¿He dicho ya lo de las buenas tetas? Ah, sí­. Sigo. Cuando lo de Franco todo el mundo iba y vení­a a vueltas con el rey, el de entonces, que ni era rey ni nada, y que viví­a en Estoril. Que si iba a hacer esto o aquello, que si los monárquicos iban a conseguir tal o cual, que si las presiones de la iglesia… ahora que están en el trono todo eso se ha quedado en na, les vemos estozolarse esquiando o caerse de morros en el yate y nos damos cuenta de que son unos piltrafillas, como cada quisque. Y eso sin tener que ir a ejemplos más evidentes y penosos, como los paripés que tienen en la grande Bretaña dí­a sí­ dí­a también la reinona, el orejas, la de la cara caballo, el mayordomo maricón, los hijos drogadictos… nunca nadie ha hecho tanto contra la institución monárquica como los monarcas. Dios nos los guarde muchos años.
Qué tiempos aquellos en que uno miraba a los ojos a Abderramán III y te cagabas pata abajo. Aquello sí­ era inteligencia y nobleza. Entonces sí­ se comprendí­a la majestad. Estos son unos mandrias, y en cuanto a que si nos cuestan perras, bah… el chocolate del loro, nos cuestan más un par de aviones de esos que matan mucho, y no dan tanto juego.

Ultimatado


Me acaban de ultimatar. Estaba yo tan tranquilito ante mi pecé y resulta que a mi Manuela va y le da por despejar el sofá de todo lo que tení­a encima. Allá van los chubasqueros, la camiseta esa que tení­a desaparecida, cosas y más cosas… y de repente me veo con una torreta de libros en el regazo, y con que me suelta con su más delicada voz de cabo furriel: «Y no quiero ver un libro más en esta casa hasta que no pongas unas estanterí­as» Salieron detrás de ella como unos ángeles justicieros espada flamí­gera en mano y largas trompetas, pero no les dio tiempo a soplar, la brevedad y concisión del discurso fue como el chissss pun de un cohete. Glups. Yo de bricoler que dicen los franchutes… si tengo problemas para cambiar una bombilla, y suelo escachuflarme las yemas en cuanto agarro un martillo. ¿Y qué tiene de malo que haya un montoncito de libros aquí­ y allá? Si adornan la mar. Pero ya se me ha ocurrido una ida brillante. Sé que la mayor parte de la gente no lee. Nunca. Punto. Qué es eso de leer, amos, anda. Pero sí­ que tienen libros en sus librerí­as, de adorno, entre figuritas de Lladró y fotos de la parentela. Es más, algunos cuando compran la librerí­a ya encargan medio metro, o noventa centí­metros, o lo que sea menester, de libros bien encuadernados, que viste mucho. Pues bien, yo voy a alquilar a los vecinos estos espacios. Será el parking-biblioteca. Ellos me guardan mis libros y de paso pueden presumir ante las visitas de que son gente leí­da. Eh, qué tal. Lo he hablado con la vecina y ya me ha dicho que sí­, que faltarí­a más, y que si tengo un libro que se llama «la cama sutra» que se lo han recomendado sus amigas porque si se pone en una librerí­a va bien la vida conyugal. Que si es algo de budú, dice.

jueves, 10 de marzo de 2005

PARTE DE Mí


Es este enceguecido compañero
que donde llego siempre está primero,
una suerte de amigo y adversario
que me hace renegar de su locura.
Malhaya aquel placer que me procura
volviéndome los sesos al contrario.

Yo que querrí­a ir cuerdo por la vida,
pasar por pensador y por sensato,
mas si me llama acudo sin recato
dejando mi razón comprometida;
hacerme el sordo fuera gran trabajo,
alto se le oye… para venir de abajo.

Parece chanza que algo tan pequeño
(aunque en mi caso relativamente)
aduerma la conciencia de la gente,
y por la fuerza bruta de su empeño,
en la vida del hombre y en su historia
tenga tanta potencia decisoria.

Algunas veces me parece que
doy en pensar con distinta cabeza.
A donde me encamino, me tropieza,
si tengo duda ¿me diréis qué haré?
¡Antes que mis sensatas intenciones
…lo que me salga de los pantalones!

De cuanto yo recelo, a ello se atreve,
y aunque admito que este hecho algunos dí­as
en vez de sinsabores dé alegrí­as,
cuando se mete por donde no debe…
me equivoca del camino correcto,
y ya no sé si voy bien por el recto.

Así­ pugnamos la parte y el todo,
aquello que planeo me lo barre,
cuando yo digo so, él dice arre,
y consigo quedarme siempre al modo
del gato del refrán en reincidente,
que se escalda y se escalda en agua hirviente.

Al hombre talentoso le hace esclavo
y duele ver el cómo un hombre sabio
rabie por esta cosa como rabio.
¿Se puede ser cabal de cabo a rabo?
Feliz es la mujer, pues no lo tiene,
por ello le confirmo que… no pene.
***T. Galindo®

martes, 8 de marzo de 2005

Desencuentro


La basca: Fenómeno ¡pasa pues!
La basca: Hosti, el guaperas.
La basca: Nene, que nos tienes nerviositos aquí­ esperándote, este ya se ha comido dos bolsas de cacahuetes de los puros nervios.
El chico: Qué pasa, ¿ha durado poco la misa hoy, era aburrido el sermón?
La basca: No escurras el bulto, tí­o, ven aquí­ y empieza a largar
La basca: Venga, que quedas un sábado con la rubia esa y apareces hoy a las mil, aquí­ se viene temprano, tí­o, a fichar, a dar el parte.
El chico: Pero si no hay nada que contar.
La basca: Huuuuy, este no ha mojao.
La basca: Y yo que creí­ que ibas a triunfar con la rubia.
El chico: Si es que cada dí­a entiendo menos a las mujeres, coño.
La basca: ¿Qué pasó pues?
El chico: Na… cenamos en un chino y me contó su vida…
La basca: …esa querí­a rollito, cuando te cuentan su vida es para tener argumento en la cama.
El chico: …y es una tí­a maja, con sus ideas. Bien. Que si la mujer hoy, que si la educación, que si la globalización. Y yo que bien, que bueno. A mí­ todo eso me parece muy bien, joer, pero me parecí­a un examen. No veas cuando le he dicho que no pertenezco a ninguna oenegé, me ha mirado mal.
La basca: Eso es un fallo, tí­o, tenemos que hacernos de eso de las ballenas o alguna cosa, que si no luego nos dicen que no hacemos nada útil.
La basca: Yo soy del Rayo, macho, eso es útil, nos oponemos a la tiraní­a del Madriz.
El chico: Pero bien, cenando y eso bien, y luego en el concierto joer… me cogí­a la manita, me abrazaba…
La basca: Tí­o… que en esos casos le tení­as que haber frotado la cebolleta, para que sopesara ¡para qué sirven los bailes si no!
El chico: Muy bien, muy cariñosa, y larga que te larga, no veas cómo larga la tí­a, no para, tiene argumento para cuatro documentales de la nasional yeografic… Así­ que yo me decí­a que menos mal que llevo la cajita Durex en el buga.
La basca: Si no mal rollito, mira lo que me pasó a mí­ con la Vane, cuando lo de la vomitona.
El chico: Pues na, luego la fui a llevar a su casa en el buga, y para ir al barrio… pasando por el parque, y la tí­a que si la fuente iluminada estaba muy bonita… Así­ que paro para mirar la fuente, los dos hablando, yo que también habí­a visto la de Maradentro… y la tí­a se me pone a hablar de Maradentro y yo digo, coño, como nos liemos con esa mierda le da una angustia y no se hace hoy aquí­ nada. Así­ que me acerco, joer, la tí­a, con lo rica que está y con la blusa esa…
La basca: Vaya pitones
El chico:…y le planto un beso en los morros.
La basca: Olé ¿Y qué pasa… no entendió la indirecta?
El chico: Que no entiendo a las tí­as, coño, va y se me echa a llorar…
La basca: Hostia, la jodimos
La basca: Cuando te lloran… ufs…
La basca: Yo cuando pasa eso me las piro, tí­o, no quiero malos rollos, que cuanto más lloran más quieren.
El chico: Que si no la habí­a entendido. Que si no era eso lo que querí­a de mí­. Que se habí­a llevado una decepción…
La basca: No te preocupes macho, si es que hagas lo que hagas siempre se van a llevar una decepción, así­ que para qué molestarse.
El chico: Y que si habí­a pensado que yo no era de esos que sólo quieren eso. Pero qué pasa tí­a, pero de qué vas, coño, venga a miraditas y venga a acariciarme la mano y a rozarme, pero qué pasa, y ahora te echas para atrás. No me jodas.
La basca: Hostia, este con el rabo tieso y la otra con filosofí­as.
La basca: Siempre igual, eh, siempre igual con ellas.
El chico: Y me dice que creí­a que era un alma gemela, tí­os, es que me desgüevo. Un alma gemela. Joder, si querí­as un alma gemela haberte ido con el Segis, que es de Grinpí­s, y escribe poesí­as, y lleva crí­os de excursión los domingos, coño.
La basca: Y tiene granos, y está gordofati y lleva gafas de culo vaso.
La basca: Macho eso es que ha detectado que eres su alma gemela cuando te ha visto el culo que sacas, y que estás cachas de gimnasio.
La basca: Asi son las tí­as, se fijan en un tí­o bueno y luego resulta que como no eres el Dalai Lama se decepcionan.
El chico: Me fui al Pachá que estaban la Vane y la Susi y estuve pensando si irme con la Vane al buga… pero joer… no me apetecí­a, tí­os. De verdad que no me apetecí­a hacérmelo con ninguna, en serio.
La basca: Eso es grave, tí­o, a ver si te has colgao con la rubia.
La basca: Eso se te pasa en cuanto te la chupe otra.
La basca: Pero la rubia tiene que ser una pasada, tí­o, con esas tetas. ¿Por qué siempre las tí­as más buenas tienen que ser unas calientapollas, coño?
El chico: Pues tiene un culo macizo…
La basca: ¡Tí­ooooo, eso no nos lo has dicho!
El chico: Na, bailando, que la cogí­a de la cintura y la tí­a me lo puso en la mano un par de veces con los meneos. Fijaos si no me tendrí­a salido. Y luego salirme con las almas gemelas. Coño, puta, cuando se me colgaba del brazo en el concierto la tí­a me sobaba el brazo, tí­os, me lo sobaba, vamos… De verdad que a veces me pregunto si las mujeres…. ¡coño pita falta el mamón! ¡Pero qué falta si se ha tirao a la piscina…!
La basca: Qué dices de las mujeres
El chico: Que tení­an que poner de esas tí­as como en la enebeá, que salieran bailando mientras ponen la barrera o hacen un cambio, y en los intermedios, ahí­ con la faldita… eso digo.
La basca: Muy bien dicho, chico.
La basca: Eres un filósofo.

Pero esto sólo es el punto de vista de él. Aquí puedes escuchar también el punto de vista de ella. Nada que ver.

Las mujeres son sabias


-¿Y esa llave inglesa encima de la mesa del comedor?
-Ah, es la que uso para sujetar el libro y poder leer mientras como.
Claro, ya sé que no es muy corriente tener una llave inglesa sobre la mesa del comedor, pero viene bien para eso y así­ no necesito un atril. Claro, eso no puede ser más que en una casa de soltero, en una casa con mujer serí­a algo impensable. Porque, desengañémonos, nuestras casas, amigos, esas casas que compartimos con ellas, a las que amamos, a las que entregamos nuestro corazón, no son nuestras, son de ellas. Ellas son las que dicen dónde van los muebles y qué muebles. Ellas eligen el color de las paredes (sí­, ya sé que siempre preguntan, pero no es para saber qué quieres tú, sino para reafirmarse en tu mal gusto). Ellas eligen visillos y cortinas. Ellas llenan de pañitos cada rincón vací­o de los muebles. Ellas colocan el ajuar en los armarios de la cocina y las habitaciones, cada cosa en su sitio. En «su» sitio, y «su» sitio es el que ellas dicen y eso es una verdad indiscutible, como la santí­sima trinidad, como el verbo que se hizo carne y habita entre nosotros. Ellas dictan la disposición de las cosas en el hogar y marcan la raya entre lo malo y lo bueno. Cierto que los hombres somos como somos y nos dejarí­amos caer en la desidia. Soy buena prueba de ello, sé cómo tení­a la casa. Pero las mujeres no admiten término medio. No, la casa no puede estar a mitad de camino entre como la quiere ella y como la dejarí­a él, no: la casa ha de estar como quiere la mujer. Como dios manda. Viven con el fantasma del mayordomo de la tele con su algodón pringado de polvo atormentándolas en sus pesadillas. Yo reivindico un término medio entre los chorros del oro de la mujer y la cuadra llena mierda del hombre. ¿Por qué la casa ha de ser territorio exclusivo de la mujer, eh? Pues porque las mujeres son sabias, y tú eres un bruto y un trogolodita.
Las mujeres son sabias, en serio, lo digo en serio. Tienen una ciencia que al hombre se le escapa y que consiste en atinar, como la cosa más sencilla, en cuestiones que al personal masculino dejan perplejo. Sin duda, la mujer está más anclada a las cosas de la tierra que el hombre, más volátil y espantadizo. Yo nunca sé qué cenar, en cambio mi mujer echa un vistazo en la cocina y zas, en un santiamén prepara algo rico rico y con fundamento como el Arguiñano. Cuando el hombre va, la mujer ya ha venido. Si yo no sé qué hacer este fin de semana, mi mujer tiene siete ideas. Si no sé dónde ir de vacaciones, mi mujer se debate entre cuatro destinos distintos a cuál más atractivo.

domingo, 6 de marzo de 2005

Oí­do


Lo malo de no poder quitarse las orejas es que no puede uno evitar oí­r según qué cosas.

-Pues sí­, chica, a mi suegro le han puesto una cremallera en la tripa.
-¡Una cremallera!
-Pues sí­, porque como le tienen que operar tantas veces, pues así­ no tienen que andar abriéndole y cerrándole, porque llegarí­a un momento en que la cicatriz ya no cicatricerí­a.
-Pobre hombre
-Pues él está tan contento con su cremallera, ya ves.
(Oí­do en la cola del seguro)
. . .

-Oich, chica, estábamos en un lunch todos, pero todos todos, Cuqui, Pituca, Momo, Teté, Boby, y Pochola. Qué risa… y entonces vino Mimí­ con su perro, Alberto…
(Oí­do en la cola del telesilla)
. . .

Dos señoras muy atildadas en la cola de hipermercado. Llevan un carro lleno de compra de las mejores marcas, fuagrás francés, riojas… Ambas visten de marca, llevan fulards de seda, collar de perlas, profusión de anillos, pulseras, y demás joyerí­a. Las acompaña una encantadora niña rubita de ocho o diez años, de las de anuncio de cereales de desayuno. La que parece su madre la mira iracunda, y la niña baja la cabeza abochornada.
-¡Qué te parece con lo que me ha saltado esta! ¡Vamos! Le habrí­a dado un azote si no estuviéramos en público. ¡Desde luego! Ya no sabe una cómo educar a los hijos.
-¿Pero qué es lo que te ha hecho para que te pongas así­?
-Pues me ha dicho que ella de mayor quiere trabajar aquí­ de patinadora.
-¿De patinadora?
-Sí­, de esas del pantaloncito corto y los patines que van de aquí­ para allá llevando cambio a las cajas y devolviendo cosas a los estantes… ¡Yo la mato!

Pues yo sólo salgo con chicas que tengan la play station 2, o tetas.
(oí­do a un chico de diez o doce años en el patio de un colegio)

jueves, 3 de marzo de 2005

Cuento de los globos (romancillo a la antigua)

Este cuento no es un cuento,
trata del tí­o Perico,
un viejo gruñón y grande
en tiempos muy conocido
pues dicen que otrora fue
como la copa de un pino,
reí­a como un campano
en su torre los domingos,
y más de una y más de dos
soltaban por él suspiros.
Dicen que casó con una
que le sorbió los sentidos
y fueron ambos felices
y más al tener un hijo.
Nunca se vio en una casa
más alegrí­a, más mimos,
ni unos padres tan dichosos
y embobados por su niño.
Pero el niño no medró,
era débil y enfermizo
y lo quiso Dios llevar
y así­ la casa deshizo,
porque no quiso la madre
dejarlo solo, no quiso.
Y Perico se quedó
sin Pilar y sin Pedrito,
y sin brillo en la mirada
y sin rumbo y sin destino.

…Si te mueves por el centro
seguro que lo habrás visto.
Se pasea por el parque
muy viejo pero muy limpio,
achacoso y arrugado
pero todaví­a erguido,
puede que sin afeitarse
todo que hubiera debido,
fumando una tagarnina
y oliendo una pizca a vino.
La chaqueta con coderas,
pantalón descolorido
con brillos de gris y negro
y con los bajos zurzidos;
una boina hasta las cejas,
y le acompaña un perrillo
que dirí­ase su sombra
si no fuera tan canijo.
Cada dí­a da un paseo
siempre con paso cansino
buscando sol y calor,
y quedándose dormido
en el banco de la tapia
entre jazmines y lirios.
Y cuando cae la tarde
el perro con un ladrido
le avisa de que ya es hora
y él le contesta: -Ya mismo.
Porque conversan los dos
como si fueran amigos.
Suele acercarse al estanque
al tobogán y al columpio
viendo a los niños jugar
entre carreras y gritos
como si fuera buscando
en alguno un parecido
a aquel que se le murió
sin llevarlo a un tiovivo.

Y llegó un dí­a feriado,
habí­a venido un circo,
por todas partes sonaban
sirenas, fanfarrias, pitos,
habí­a algodón de azúcar
churros y buñuelos fritos
y un globero con mil globos
tirando de mil hilitos.
Los niños andaban locos
viendo globos tan bonitos.
Y allá que se fue nuestro hombre
metió la mano al bolsillo,
sacó un billete muy grande
y -Los compro todos- dijo.
Cogió los globos y luego
cortó de golpe los hilos,
y allá se fueron al cielo
los globos en remolino
de verde, rojo y azul,
de morado y amarillo.
Y se secó un lagrimón
de lo menos medio litro
mientras miraba los globos
y decí­a:
…-Pa mi chico.

Tomás Galindo

miércoles, 2 de marzo de 2005

Yonqui


En todas partes sigue considerándose la drogadicción como un delito y no como una enfermedad, aunque una y otra vez se diga lo contrario desde las instituciones, lo cierto es que el tratamiento que se da a los enfermos no es el de tales, sino el de delincuentes. Quiero poner el ejemplo de dos hermanos, gemelos, Pedro y Pablo, eran chicos jóvenes, de una familia de clase media, alegres, algo alocados, chicos como tantos otros. Pedro, andaba con malas compañí­as, una noche, tras salir de una discoteca, iba bebido, cogió el coche sin estar en condiciones de conducir -lo que constituye un delito- y se lanzó a 150 por hora provocando un accidente con muertos. í‰l quedó parapléjico en una silla de ruedas de por vida. La Seguridad Social le concedió una pensión vitalicia, con un tratamiento fiscal muy beneficioso, por lo que no tendrá problemas económicos. La justicia ha desistido de actuar contra él por el accidente debido a su estado de salud. Las indemnizaciones que ha de pagar no pueden ser retraí­das de su pensión ya que es una pensión de gran invalidez, no le pueden embargar ni para pagar por los daños que causó. La Seguridad Social gastó millones en él, estuvo en un centro especializado en accidentados como él, donde le enseñaron a valerse en su silla de ruedas y a poder llevar una vida, dentro de su discapacidad. El tratamiento médico a que fue sometido fue altamente especializado y de elevadí­simo coste. La familia se volcó en el cuidado de Pedro, todo es poco para él, le cuidan con especial mimo. Los amigos le visitan y a veces hasta le sacan a dar algúnpaseo. Los familiares están apenados por su enfermedad y comprometidos en su cuidado. A todo esto, recuerdo que la causa desencadenante de la desgracia fue un acto no sólo irresponsable, sino ilegal…